Richard Páez: "En Deportivo Cuenca aplicamos el modelo vinotinto"

Richard Páez tomó al Deportivo Cuenca ecuatoriano en la zona baja de la tabla. Desde el 29 de junio -fecha de llegada del merideño- suma siete partidos sin conocer la derrota y una clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana, ocurrida el martes ante Jorge Wilstermann en Cochabamba.

Los morlacos derrotaron en penales 6-5 a los bolivianos en el estadio Félix Capriles (2-2 reglamentario, global 4-4), pasando a la siguiente ronda del torneo continental.

“Los retos se asumen de esa manera, de frente”, indicó Páez a PANORAMA. “Es el modelo vinotinto, el que implementamos en Estudiantes de Mérida, en Millonarios de Bogotá, en Mineros de Guayana. Sembramos inteligencia de juego en los jugadores y ellos lo tradujeron al terreno para sumar confianza con los resultados”. 


“En el campo colocamos a 11 ecuatorianos, seis de ellos sub 23, catalogados como jugadores ordinarios por muchos en su país tras no haber conseguido los resultados: hoy hemos sido superiores al rival en lo futbolístico”, consideró el seleccionador venezolano entre 2001 y 2007.

El último club que el merideño había dirigido era Mineros de Guayana, en 2014. En junio firmó con los meridionales, urgidos en resultados. “Conseguí necesidades, angustias. Ellos no pensaban en ganar, sino en no perder. Les dije que no tenían que superar a los rivales, sino a ellos mismos. Ese temor les hacía jugar sin alegría”.

“Los dos mensajes fueron: ‘hay que jugar para ganar, no para no perder’, y ‘transformar el juego de grupo para pasar al juego de equipo’. ¿Qué diferencia hay entre el grupo y el equipo? El primero juega con defectos, el segundo con virtudes. Todo lo practicamos en la semana, y tras el error aparecen las virtudes, la solidaridad, el trabajo en equipo. Se esconden los defectos y se potencian las virtudes”, recalcó Páez. 


En los penales, el arquero Brian Heras se erigió en el héroe. El último tiro lo cobró Bryan Carabalí, “un muchacho de 20 años y parecía que tenía 35”, en palabras del también ex técnico de Alianza Lima y Millonarios de Bogotá.

“Siempre entrenamos el patear penales: cada uno tiene una oportunidad. Intentamos darles el ambiente de juego, el estar solos frente a la situación, porque al final son decisiones individuales”, explicó el médico traumatólogo. “En la escogencia tomamos a los de mayor consistencia. En nuestro caso, los dos primeros cobradores no pudieron meter sus disparos, pero contamos con un arquero que estuvo inmenso”.

“Nos mostramos superiores tanto en Cuenca como en Cochabamba, les quitamos la pelota, ellos no salían del arco propio. Yo no podía creer que llegáramos a la lotería de los penales y perdiéramos. Esa falta de certeza te lleva a dudar, pero le tuve fe al equipo”.

Es el gran momento de Páez, meses después que el Bucaramanga colombiano. Un triunfo personal.

“Mi experiencia me da la oportunidad de reflexionar. Hoy soy más reflexivo. En aquel momento no se dio lo del Atlético Bucaramanga porque no existió, desde el equipo, certeza en el proyecto. Hoy vivimos una alegría con el Cuenca”, apunta. “Muchos decían que era un tema de que Richard Páez estaba desfasado, y no es así: yo sumo conocimientos, conceptos, y siempre lo ando rescatando. Se puede hacer cambios como el que estamos logrando en Cuenca, si hay talento para hacerlo”.

“Espero que esto sea un ejemplo para Venezuela, que necesita el talento de todos, tanto del que se quedó como el que está en la diáspora”. 



¿Cómo se dio la foto con César Farías en Santa Cruz de la Sierra?

“Estaba en el aeropuerto en Santa Cruz, esperando el vuelo a Cochabamba, y escuché que alguien me llamó, ‘Richard’. Volteo y era César Farías”, rememora el merideño. “Uno siente cariño por él, es un joven entrenador que, como uno, ha luchado. Tenemos formas distintas de ver al fútbol, nuestras diferencias, pero somos hombres y nos tenemos cariño, respeto. Conversamos sobre el deporte, sobre el fútbol venezolano, nuestros proyectos, temas personales. Todo muy ameno. Ojalá que el fútbol nos encuentre en el campo alguna vez. Podemos ser adversarios, pero somos hombres con sentimientos de respeto y admiración. Además, coincidimos en dejar el nombre de Venezuela en lo más alto, en todas las instancias.

Me dijo que nos sacáramos la foto y le respondía que sería algo histórico. Me pareció muy buena idea”.