Ricardo Andreutti: "El minuto de silencio fue una muestra de solidaridad"

Cortesía CD Lara
Los capitanes salen a la cabeza de sus jugadores, uno al lado del otro. Durante el sorteo de campo, Ricardo Andreutti y Charlis Ortiz le informan al árbitro Marlon Escalante que realizarán un minuto de silencio por los caídos durante las protestas de abril en Venezuela. “La Federación Venezolana de Fútbol no lo ha autorizado”, respondió el juez tachirense. “No importa, usted pite”, respondieron los capitanes.

Tras el pitazo inicial en el estadio Metropolitano de Lara, los 22 jugadores, en lugar de jugar por el balón, se detuvieron unos segundos. Uno, diez, quince segundos. La transmisión de TLT, desconcertada, apuntaba a Andreutti, con sus manos en la espalda y la mirada hacia el suelo, y a Ortiz, totalmente cabizbajo, luego viendo a sus rivales y diciendo ‘listo’.

Un gesto sencillo, pero significativo, que se repitió en el partido –también televisado, pero ya prevenidos para no enfocar a los jugadores principales- entre Carabobo y Caracas, a espaldas de la Federación Venezolana de Fútbol y la Asociación de Clubes del Fútbol Venezolano.

PANORAMA conversó con Andreutti tras el minuto de silencio que le dio la vuelta al mundo. Futbolista con inquietudes, lector empedernido, un ‘rara avis’ en el deporte, explicó con calma el hecho que se vivió como un momento de rebeldía ante la adversidad.



¿Cómo surgió la idea? ¿Cómo lo conversaron?

Lo importante no es saber de dónde nace, sino lo que se hizo. Esto surge por parte de los líderes de los equipos, de los agremiados, los capitanes, voceros, además de la humildad de cada uno de los jugadores de fútbol de poner sus ideales en una bandeja, lo que dicta su conciencia. Salió espontáneo, con sinceridad, de corazón. No hubo interés aparte, solo dar un mensaje de solidaridad con los fallecidos por la represión en nuestras calles.

¿Hubo algún jugador que se negó, que pensó en apartarse? ¿Cuáles fueron los argumentos en el grupo de jugadores para dar este paso?

En ningún momento. Salió todo muy natural, no fue forzado, consulté con los muchachos el acuerdo con los jugadores del Anzoátegui. Al final, el liderazgo de cada uno lo pone en función del colectivo. Es una muestra de solidaridad, un granito de arena en todo esto que estamos viviendo.

¿Sirve esto para lavar el rostro del fútbol venezolano, luego que en 2014 se intentara protestar por los fallecidos durante los hechos políticos de ese año y se terminaran jugando todos los partidos, incluso con juveniles?

Te pones a ver y en el 2014, si a lo mejor las formas no fueron las idóneas, hubo un bosquejo, una posible planificación de cómo se debía actuar de forma colectiva, de forma agremiada. Quizá se tomaron decisiones que no eran las mejores, pero las intenciones siempre fueron sinceras. Con el ensayo y error se hicieron las cosas como debían funcionar. Hoy por hoy, no sé si se lava el rostro. El fútbol es una muestra de lo que es la sociedad. Ya es insostenible la situación. Cuando el ser humano se muestra en una situación de necesidad, lo mejor sale a flote. Fue algo colectivo. En lo personal me sentí apenado por robarle cinco cámaras de televisión a las calles de Barquisimeto. Si las íbamos a tener, sería con un fin consciente, desinteresado y puro de ser solidarios con nuestros hermanos venezolanos.

Ricardo Andreutti. 


¿Recibieron alguna represalia? ¿Tienen miedo a alguna represalia?

Sinceramente no. Esto es lo que exponía en mis redes, con referencia a lo que hicimos. No fue un acto político, ni vanidoso, ni de cobardía. Fue un acto de conciencia. Es lo que somos, lo que ponemos al servicio de nuestra sociedad. Queremos ser un ejemplo para los niños, queremos que sean mejores que nosotros. El que obra bien, le va a ir bien. Ya el país, por las decisiones radicales que se tomaron ayer, se tiene que leer entre líneas que esto tiene que terminar. No tenemos ningún temor a represalias. Fuimos todos los jugadores del fútbol venezolano.

El presente, muy cambiante, lo vivimos cada día. ¿Pero cómo vislumbra usted el futuro de Venezuela?


No sé si tengo una aplicación personal que es ser positivo siempre. A lo mejor eso me juega en contra. Pero que yo sea una persona inquieta, que lea, que pregunte… uno tiene que leer lo que está pasando. Se toma una decisión de ir a una Constituyente popular, a dedo, en un país donde debe reinar la democracia, en un Gobierno que se jactaba de su ‘cáliz sagrado’, la Constitución… ya uno ve y son patadas de ahogado. Esto es insostenible, apoyar desde lo que les toque. El cambio es inminente. Hay que ponerse en puntica de pie, porque hay que empezar a trabajar el doble.

Desde Muhammad Ali hasta Colin Kaepernick, pasando por Smith y Carlos en los Juegos Olímpicos de 1968, los gestos y las palabras del deporte frente a los hechos de la sociedad abundan. ¿Qué valor tiene? ¿Cuál es su efecto?


Que se haga un eco más extensivo. Hoy en día, la sociedad, por alguna razón que desconozco, nos ha dado una fuerza y un accionar que no creo que merezcamos. Como dice Vargas Llosa, esta es la Civilización del espectáculo. El fútbol es parte del circo de esta sociedad. Si los intelectuales, los artistas y los filósofos han perdido fuerza, ¿por qué nosotros, con la que nos dieron, no podemos replicar el mensaje del bien común, de la armonía, de la paz? A lo mejor no somos los más idóneos para crear ideologías o filosofías, si seguimos nuestra conciencia y con el ejemplo de disciplina y esfuerzo ese valor agregado de nuestra palabra sirve para algo. Los que manejan los hilos del pensamiento social pueden contar con nosotros en ese sentido, para replicar el mensaje y hacerlo llegar más lejos. Procurar el bien común, no solo para nuestro país, sino para el mundo tan convulsionado en el que vivimos.