A Don Lino Alonso, por César Farías

Lino Alonso y César Farías.

¡Para Don Lino Alonso!

Hoy después de unos días muy conmovidos, de haber perdido entre mis brazos a un ser humano maravilloso, de perder a un genuino visionario con un don especial de enseñar a todo el que se le acercaba como dijo el gran capitán de The Strongest, Pablo Escobar: "Todo el que se le acercó al profe Lino se llevó una enseñanza del tema que fuese, desde el fútbol hasta el tema más complejo".

Mi hijo varón, Jesús Alejandro, me dijo: "Papá.. Él no se va, está entre todos nosotros, dejó un grandísimo y especial legado, nos va a proteger como siempre".

Y es que Lino sabía ser de la edad que necesitaba en cada momento, si tenía que ser un niño lo era, si tenía que ser un joven lo era, si tenía que ser el hombre sabio también lo era. Lino era hermano, amigo, padre y abuelo, sabía interpretar y ejemplificar en todas las facetas; siempre tenía una palabra de esperanza.

Me dijo Edixon Cuevas: "César... no hay personas indispensables en la vida pero si podemos llegar a ser personas inolvidables y él es un gran inolvidable".

En una pasada por Lima hace un año atrás con Cerro Porteño para jugar Copa Libertadores contra Santa Fe de Bogotá, conocimos a un par de jóvenes aragüeños, ambos preparadores físicos que trabajaban en el Sports Boys del Callao, nos sorprendimos ambos y le dije: "¿Lino, cómo hicieron estos jóvenes siendo venezolanos para poder llegar acá sin la ayuda de nadie? Hay que meterle la lupa y ayudarlos". Inmediatamente, Lino empezó a tutorearlos y Nehomar llegó a dirigir al Sport Boys del Callao y hoy día trabaja en la Federación Peruana. Él me escribió: "El profe Lino era un libro abierto de esos libros que te van atrapando y nunca terminan".

Lino Alonso y César Farías en el Mundial sub 20 de Egipto 2009. 


Renny Vega me escribió: "César, muchísimos fuimos y somos gracias a lo que hizo El Tigre. Nos dejó un gran legado ahora te toca a ti". Y yo te respondo: Renny ahora nos toca a todos los que pudimos disfrutar de sus enseñanzas y experiencia de ese ser humano bondadoso, integro, que sabía ser el maestro, que sabía ser el asesor pero que a su vez sabía acatar una orden y cumplirla, un hombre disciplinado con sus convicciones futbolísticas y humanas, un personaje dentro y fuera del fútbol.

Don Lino Alonso me llevó a Río de Janeiro por más de un mes en el año 96 para hacer un curso FIFA y pasantías por todos los clubes cariocas, estando en CBF nos reunimos con Enio Farías campeón del mundo con Zagalo, con Toniño Barroso técnico de la sub 20 y Everaldo Ruiz técnico de la sub 17 brasilera gran parte del Staff de CBF y todos ellos hablaban con Lino con muchísima admiración y respeto, yo solo escuchaba y guardaba conocimiento. 

Me sorprendió como trataban a Lino, no era el "Gordo salchichero" que decían algunos en Caracas, era Don Lino, una eminencia en la formación del fútbol y esa escena se repetía por toda Suramérica.

Con el gordo Púa de Uruguay, con Pekerman de Argentina, con Maturana y Lara de Colombia, entre otros muchos entrenadores y dirigentes del fútbol suramericano, fue siempre querido y reconocido por todo el que lo conoció, fue realmente recordado por cada institución qué pasó.

Jorge Hank y Nacho Palou de Xolos de Tijuana me llamaron para decirme lo mucho que lo querían.

En la puerta de la funeraria donde lo velamos en La Paz, Don César Salinas, me dijo: "En tan poco tiempo era mi amigo y me enseñó tanto que no lo puedo explicar con palabras. Por favor, permíteme que haga un agradecimiento yo puedo hacer todo lo que corresponde en Bolivia para honrar su nombre".

Me escribió Rafael Esquivel después de muchísimo tiempo de no comunicarme con él y me dijo: "Se fue mi mayor consejero futbolístico, se fue el constructor de todos los resultados que se obtuvieron en los comienzos". 

Eso me hizo acordar que estando en Tijuana me llamo el propio Esquivel para saludarme y me dijo: "César, Lino es un hombre con una altísima lealtad te quiere, te adora y nadie te va ser tan fiel como él". 

Lino Alonso con el trofeo Fair Play en el Suramericano sub 17 de 2001. 


Tanta verdad en las palabras de Rafael, que hoy quiere que Lino esté en el lugar más excelente que pueda existir y algún día poder estar nuevamente con él.

Aprovecho a los dos para agradecerles permitirme ser el director técnico nacional de nuestra amada Vinotinto, que para mí fue un honor inigualable para un entrenador.

Me tocó el placer de recorrer muchos lugares del mundo con Lino, ir a Japón dos veces, ir a Egipto, España, el Líbano a Turquía, ir por toda América, de norte a sur; disfrutar con él desde el más humilde "sanduchito o la empanadita" que le encantaba, para luego caminar y poder estar en los estadios más modernos del mundo.

Qué placer Don Lino, qué placer levantarme en la mañana y verte sentado en el mueble de mi casa esperándome para salir al entrenamiento con tu sonrisa característica para afrontar los días como siempre quisiste que los afrontáramos.

Como me dijiste la primera vez que te pregunté: "Cuanto tiempo tengo que estar en Nueva Cádiz y Zulianos?". Me respondiste: "César hasta ahora todo te ha sonreído, saliste campeón de la sub 20 invicto dos veces, estuviste 44 partidos invictos, saliste campeón dos veces de la segunda y ascendieron. Tú todavía no conoces la dificultad deportiva, no sabes lo que es perder 4 o 5 partidos consecutivos y vivir al filo de la navaja. Cuándo te toque eso, vas a poder rodar por distintos lugares".

Por qué entendimos con hechos contundentes en aquel inolvidable 2004 con la Copa Libertadores del Dvo Táchira que la palabra: "Trabajo", no es más que un recurso que tenemos como argumento en esta vida. Que luego en el Gran Zulia, hace hace algunos meses, certificamos eso del trabajo, siempre bajo tu tutela capaz y determinante. 

Lino Alonso y César Farías conversando con César Baena. Foto Cadena Capriles.  


También recuerdo aquella vez en la que Rafa Santana te reconoció en el IND, que habías estado en todos los grandes momentos del fútbol venezolano. Rafa a su estilo como siempre, te dijo: "Gordo, has estado en todas los logros de las selecciones nacionales. Estuviste en el Sub 20 de Mar del Plata y también en el de Chile, en el Sub 17 de Peru, el mundial juvenil Sub 20 de Egipto, en la gran Copa América 2011 y en dos eliminatorias de mayores donde olíamos el mundial". En vida se te reconoció.

Cuanta verdad en tus palabras Lino, hoy en este 2017 que siento con total firmeza que me empiezo hacer un entrenador de verdad te me fuiste, tal vez sentías que ya podía caminar sin ti, ojalá que pueda honrrar tu nombre, tus predicciones y que más allá de estos últimos 10 años en alto nivel que tuvimos, creo que te sigo debiendo cosas, como ir un mundial de mayores, de jugar una final continental, esos minutos que nos faltaron para pasar la semifinal de Concachampions, esos dos puntitos que se nos esquivaron para llegar a Sudáfrica, por mi parte te reitero que voy a seguir insistiendo Don Lino, contra lo que me toque batallar, se que va hacer difícil sin ti, que cuando mire al banco para buscar respaldo y no estés, que cuando este solo, con Johanna y los perros, va a estar tu silla vacía, que cuando necesite discutir con alguien no vas a estar ahí, creo que eso va hacer lo más duro del camino, no tener a quien decirle: "¡Cuídate! ¡Deja de comer así! ¡No comas postres se te va a subir el azúcar!

Pero como siempre hablamos no voy a desistir, como en el torneo anterior con un club que tiene tus colores y tú mismo apodo de "Tigre", en un país de gente maravillosa que te quiere y respeta, que te recuerdan de tantos torneos juveniles.

Lino Alonso y César Farías en el "Pachencho". Foto de Luis Bravo para @diariopanorama


Lino, vuela alto muy alto, consíguete con Miguel Acosta y el viejo Cata Roque; sigan rompiéndose la cabeza para seguir haciendo crecer el fútbol venezolano y boliviano, que nosotros seguiremos su legado y sabemos que tenemos una responsabilidad de mantener vivo tus sueños y ojalá la vida me de la fuerza de que algún estadio importante de este país o el Centro de Alto Rendimiento que tanto influiste en que se hiciera de forma interna en la federación, podamos lograr que lleve tu nombre y se reconozca un poco por lo que dedicaste tu vida.

La muerte se ha hecho un trance común. Impacta cada vez menos. Antes, el duelo era un ritual que obligaba a aplicar formas de vida por cierto tiempo para demostrar que había sucedido algo contundente en las familias. 

Hoy no es más que decir adiós con el dolor y lamento correspondientes pero sin detenernos. Es que todo ha cambiado.

Son tantas las cosas que quiero decir y no encuentro espacio para trasmitir tantos momentos compartidos, te prometo públicamente que tus hijos no están solos y que cada una de esas vivencias en el momento que pueda, se las voy a contar a ellos y a muchos de tus hijos putativos.

¡Grande maestro, grande...! No quisiera despedirme nunca, pero la vida es así.
Descansa en paz, que nosotros seguimos el camino que marcaste.

César Farías.