El último rugido de Lino Alonso

Lino Alonso. Foto de Luis Bravo para @diariopanorama
Tenía una certeza felina al momento de ir por su objetivo. Primero pensaba, analizaba, meditaba con la sabiduría de un viejo general. Pero al momento de llegar a su meta era directo y preciso, daba el zarpazo. El fútbol venezolano le estará agradecido eternamente a Lino Alonso. El “Tigre” dio su último rugido.

El gran formador del balompié nacional falleció la madrugada de este domingo en La Paz, Bolivia, donde asistía a su hijo deportivo y amigo César Farías en The Strongest. El gallego, de 60 años, sufrió un infarto luego del partido ganado por su club al Sport Boys de Warnes.

“Se fue el más grande. La piedra angular de todo”, manifestó Farías, en medio de su conmoción, a PANORAMA. El sucrense lo tuvo como mano derecha en la selección entre 2008 y 2013, luego en Xolos de Tijuana, Cerro Porteño de Paraguay y en The Strongest, además de la presidencia del Zulia FC.

Explicó a este diario el periodista Walter Roque, miembro del cuerpo técnico de Farías en el club paceño, que Alonso estuvo durante la semana sometiéndose a nebulizaciones en una clínica en la capital boliviana.

“Tenía una fuerte tos, por lo que estuvo tratándose, pero dirigió el partido contra Warnes desde el banco (Farías, suspendido, se encontraba en la tribuna; The Strongest ganó 1-0), se le notaba fuerte, sin problemas. Luego de volver a la residencia, sufrió el infarto. La ambulancia llegó en ocho minutos, pero ya había fallecido”, señaló Roque.

Alonso, nacido en la localidad gallega de Orense en 1956, dirigió a la selección venezolana absoluta en 1995, dedicándose luego a las categorías juveniles. Formó a futbolistas como Juan Arango, Rafael Dudamel, Tomás Rincón y Ricardo David Páez, entre otros.

El logro de mayor renombre fue la medalla de oro de los Centroamericanos de 1998 en Maracaibo, en el que comandó a una generación brillante con jugadores como Cristian Cásseres y Daniel “Cari Cari” Noriega.

No obstante, por encima de sus triunfos, sus pupilos destacaron su calidad como ser humano y su disciplina.

“El fútbol venezolano y cada uno de los jugadores (...) tenemos un agradecimiento hacia ti porque creíste en nosotros”, señaló Arango en su cuenta de Instagram.

Grenddy Perozo se encontraba en el último partido de Alonso. El defensor zuliano de Sport Boys de Warnes afirmó a este diario: “Es increíble, ayer (el sábado) lo miraba en el banco, la semana anterior coincidimos en un aeropuerto. Es increíble. Me desperté con esta triste noticia. Es un golpe duro, lo conocí desde que yo tenía 15 años. Muchas enseñanzas. Se nos fue el ‘Tigre”.

En 2012 analizaba para este rotativo Alonso, el sembrador de futbolistas: “El jugador venezolano tiene una actitud permanente dentro del juego, no es casi estático, el venezolano se mueve, es inquieto. Nunca está en el mismo sitio, hurga. En el juego está así. Antes teníamos menos buenos jugadores, menos participantes en las menores. El jugador se traía entre lo que veías, ahora vienen, hay que esperarlos, hay que estar preparados para recibirlos y poder encaminarlos”.