El laberinto de Sanvicente

“Aquí yacen las opciones venezolanas a Rusia 2018. Descansen en paz. 2015”. La lápida sería contundente. Cuatro derrotas en las cuatro primeras jornadas dejan a Venezuela sin opciones -matemáticamente las tiene, pero anímicamente no- de pelear por ir al Mundial. Y las causas de la muerte parecen lejanas del campo de juego.

Noel Sanvicente, en primera instancia, decidió quedarse en la selección nacional tras la derrota 3-1 ante Ecuador en Puerto Ordaz, la tarde del martes. Dolido, resignado desde hace días -la caída 4-2 con Bolivia en La Paz dirigiendo un grupo alternativo golpeó sus esperanzas-, el técnico anunció que en la rueda de prensa no renunciaría. Estos días serán de análisis en frío. Pero, ¿qué analizará?

El técnico más ganador en la historia de Venezuela, con siete títulos en la primera división, no pudo levantar a la selección. Sanvicente lo atribuye a una “falta de respaldo” que se traduce en errores infantiles. Cada partido tiene su fallo monumental que implica una derrota: Oswaldo Vizcarrondo y Alain Baroja contra Paraguay, Alejandro Guerra y Fernando Amorebieta ante Brasil, Franklin Lucena contra Bolivia, Baroja de nuevo frente a Ecuador.

"Desde mi llegada a la selección parezco el rey de los regalos", disparó Sanvicente, en la rueda de prensa. "Todos los goles me los hacen por regalitos. He luchado 15 años para estar acá y no he recibido el apoyo”.

El guayanés piensa en una falta de compromiso por parte de los jugadores más experimentados, al menos de la mayoría. Los hombres que llevaron a Venezuela al cuarto puesto en la Copa América 2011, a pelear por la clasificación a los mundiales de Suráfrica 2010 y Brasil 2014, que tantos buenos momentos dejaron escritos en las páginas del balompié nacional, hoy muestran desgano.

Ante esta disyuntiva, las opciones son dos: o renunciar o hacer una purga de futbolistas. Una limpieza, dirían. Lo único cierto es que el mensaje del seleccionador no cala en el grupo y el liderazgo del técnico, en la toma de decisiones duras o el intento de unificar al plantel, ha faltado.

Juan Arango dio un paso al costado. El legendario jugador venezolano, ante las complicaciones que se avecinaban en el vestuario, dijo adiós. Aunque se resalte el tema de lesión, Fernando Amorebieta habría esquivado los dos partidos de noviembre por desacuerdos con el timonel. Y así.

¿Cuál será la solución final de Sanvicente? Se conocerá en los próximos días. El estratega se sentaría a hablar con el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, Laureano González, para ver el alcance del apoyo. Tras la caída en La Paz -recordando la inversión cuantiosa en vuelos charter y cámaras hiperbáricas e hipobáricas-, se ratificó al timonel para 2016, de palabra al menos. ¿Pero será el mismo soporte para tomar una decisión radical de dejar de convocar a jugadores de peso y jugársela con jóvenes valores?

“Aquí estamos, tratando de meterle el pecho a la selección”, señaló Vizcarrondo al final del partido. “No ocultamos la cruda realidad, no estamos consiguiendo los resultados para trabajar mas tranquilos, de una manera más coherente. Esto es largo, pero hay que reaccionar lo más rápido posible y buscar la fórmula. Es difícil, yo sé que en el fútbol no hay una receta para encontrar la victoria, pero en el trabajo siempre es necesaria la cohesión del grupo”.

En lo deportivo, la Vinotinto sucumbió ante una Ecuador contundente, físicamente superior, maestra de los contragolpes y del uno contra uno. Fidel Martínez, Jefferson Montero y Felipe Caicedo anotaron los goles, descontando Josef Martínez.

No hubo espacio por el que no pasaran sin complicaciones los meridionales. Ni Roberto Rosales, ni los centrales Vizcarrondo y José Manuel Velázquez, ni Gabriel Cichero, pudieron frenar a los demonios vestidos de amarillo. Las malas decisiones de Baroja -un mal saque suyo generó el segundo tanto- ni la endeble barricada formada por Tomás Rincón y Lucena se convirtieron en puerta franca para los ecuatorianos.

“En nuestros equipos debemos tratar de buscar la mayor cantidad de trabajo posible”, planteó Vizcarrondo. “A nivel de clubes no es lo mismo que en selección. Los pequeños detalles te hacen pasar factura. Pequeños errores, cosas puntuales, nos han afectado. Hoy nos encontramos con una selección que está bien y un gol en contra nos hizo caer anímicamente. Ellos en contraataque son muy buenos, les dejamos espacios y nos fuimos abajo. Esto es de responsabilidades compartidas. Todos estamos trabajando, tanto el cuerpo técnico como nosotros”.

En el ataque, solo se vio velocidad. Las ideas nunca aparecieron. De destacar las ganas de Rómulo Otero, muy superior al resto de sus compañeros. El de Huachipato se aplicó llevando la pelota para intentar generar juego. El 13 parece ser el 10 que necesita la Vinotinto.

El desgaste de Jeffren Suárez y Christian Santos se hizo palpable con el paso de los minutos. Salomón Rondón, sin balones, solo tuvo peso al momento de presionar a los defensas. Ecuador sufrió poco en ocasiones claras.

¿Cuál será el futuro de la selección? Una reacción que haga menos vergonzoso el papel en la eliminatoria, aunque ya parezca imposible ir a Rusia 2018. Pensar en la Copa América Centenario como un bálsamo. Y que el desarrollo de jugadores apunte, con todo el dolor del mundo, a Qatar 2022. Con Sanvicente o sin él.