Los 7 pecados de la Vinotinto

La Vinotinto cayó en las dos fechas iniciales del camino a Rusia 2018. Analizamos las fallas de los hombres de Noel Sanvicente.

1 ¿A qué jugamos?

La Vinotinto aún no puede plasmar en la cancha la idea de juego ofensivo de Noel Sanvicente, basada en la presión en toda la cancha. Solo ante Colombia en la Copa América de Chile 2015 (triunfo 1-0, gol de Salomón Rondón) se vio el objetivo del timonel: fue el mejor partido de la era del guayanés. En el resto de los compromisos, ni la tenencia de balón ni el juego defensivo aparecen, mucho menos la presión. Es una selección sin rumbo, sin brújula ni ideas.

2 Se pierde la concentración

Ante Paraguay, el gol de Derlis González llegó a los 84 minutos (partido igualado a cero) tras una mala cesión de Vizcarrondo a Baroja. Contra Brasil, a los 34 segundos del duelo Guerra perdió una pelota en el medio campo, que terminó en el golazo de Willian; a los 74 minutos el fallo fue de Fernando Amorebieta, pifiando en un despeje que aprovechó Ricardo Oliveira. Errores infantiles que parecían quedados en el pasado.

3 ¿Y el recambio generacional?

Jugadores de campo como “Maestrico” González y Guerra, titulares ante Paraguay y Brasil respectivamente, ya no están para arrancar desde “el vamos”. Pueden aportar desde la banca aún en jugadas a balón parado o en otros momentos puntuales del partido, pero ante el ímpetu de otros futbolistas de menor edad, potencial físico y mejor desempeño bajan sus acciones. Bajo observación: Vizcarrondo, Amorebieta o Cichero, frente el empuje de Wilker Ángel.

4 Sin liderazgo en el arco

Lo mejor de Baroja es su reacción bajo los tres palos. Es un arquero rápido, de buen talante… pero le falta la experiencia y el liderazgo que sí tenía Dani Hernández. El que fue el arquero de la segunda mitad de las eliminatorias a Brasil 2014 terminó desechado por Noel Sanvicente, en detrimento del exguardameta del Caracas FC. El fallo ante Paraguay, compartiendo responsabilidad con Vizcarrondo, es el ejemplo de la lentitud en toma de decisiones.

5 Sin efectividad a balón detenido

¡Cuánto se ha extrañado a Juan Arango al momento del balón parado! Desde Seijas y “Maestrico”, hasta Rondón, tomaron tiros libres directos contra paraguayos y brasileños –sobre todo en el primer compromiso-. Ninguno generó peligro. Y al momento de los tiros de esquina se nota que no se ha trabajado a profundidad, pecando en lo que con Farías era la arma principal, con Vizcarrondo y Amorebieta: las jugadas en el área.

6 Falta de un creativo

Pesa la ausencia de un “10”, el jugador pensante, creativo, que estimulara a sus compañeros al ataque. A Salomón Rondón – de gris desempeño- no se le abasteció de balones en los dos partidos. Sobran los futbolistas que encaren –aunque con poquísimos resultados positivos-, pero faltan los que piensen. Lo que en su momento fueron Arango, Páez o Urdaneta, lo que intentó Farías con Orozco y Otero, pero que no aparece en la idea de Sanvicente. Y Vargas, de más a menos.

7 Ausencia de un once fijo

Parece que Sanvicente no ha dejado de experimentar desde que asumió el cargo en 2014. Un año después, aún no consigue el once ideal. Solo la defensa y la presencia de Tomás Rincón y Salomón Rondón parecen invariables, pero entre las lesiones y las pruebas no ha podido conseguir “su” equipo. De Paraguay a Brasil el guayanés implementó cuatro cambios, funcionando realmente el ingreso de Santos por el lesionado Jeffren. De resto, poco y nada.