El solitario adiós de Iker Casillas

Cámaras, micrófonos, grabadoras, periodistas que esperaban las lágrimas más copiosas para llevarse la imagen que mejor venda. Una mesa vacía. Toda la publicidad del mundo al fondo. E Iker Casillas, más solo que nunca. No es la soledad característica del arquero: es la del ídolo abandonado.

El guardameta español que ayudó al Real Madrid a conquistar 19 títulos no tuvo ni un dirigente ni un compañero que estuviera a su lado en la rueda de prensa de despedida, ayer en el estadio Santiago Bernabéu. El plantel viajaba a Australia para el comienzo de la pretemporada, la directiva, con Florentino Pérez al frente, no estaba disponible para el evento.

“Gracias por estar aquí, por acompañarme en este momento tan especial”, lanzó a los periodistas presentes. “Desde ayer (el sábado) dejé de pertenecer al Real Madrid”. El Porto de Portugal, que conduce el español Julen Lopetegui, es su nuevo destino.

“Después de 25 años defendiendo el escudo del mejor equipo del mundo, llega el dífícil día de decir adiós a esta institución que me lo ha dado todo. Parece que fue ayer cuando, siendo un niño de nueve años, vestía por primera vez esta camiseta y cumplía un sueño (…) Este club me ha formado como persona, me ha ayudado a crecer, con valores como el respeto, compañerismo y, sobre todo, humildad”.

Entró al Madrid en 1990, en 1999 subió al primer equipo. Disputó 725 partidos, ganó 19 títulos, entre ellos cinco ligas, dos copas del Rey, tres Champions, una Copa Intercontinental y un Mundial de Clubes. Pero más allá de los premios, en el conjunto blanco representó la sobriedad, seguridad e hidalguía que solo los capitanes de antaño podían demostrar.

Entre 2010 y 2013 padeció lo indecible con José Mourinho en el banquillo. Relegado a la suplencia, fue tildado de traidor mediático y sus actuaciones en el campo, implacablemente criticadas.

Pero sus padres, lejos de criticar al técnico portugués, apuntan más alto: al presidente del Madrid, Florentino Pérez.

“Florentino ha tenido detalles muy feos en la recámara. Se ha portado mal con él y menos mal que mi hijo ha sido fuerte”, señaló Mari Carmen, su madre, en entrevista al diario El Mundo. “Es Florentino quien lo echa porque mi hijo quería retirarse en el Madrid”.

“Ha sido una campaña de acoso y derribo”, disparó su padre, José Luis. “Me parece un delito lo que han hecho en algún programa contra él. Porque Cristiano y Bale también han cometido errores y no les han dado tanta caña (…) Mi hijo no es un santo, pero no es un topo. Eso formaba parte de la campaña de desprestigio del club”.

Hasta su llegada al Porto cayó mal entre la familia de Iker. Habla su madre: “Es un equipo de segunda B para una persona de la categoría de Iker. Un campeón del mundo no puede acabar en el Porto. Podría haber acabado donde quisiese y no me habría importado que hubiese sido en el Barça, porque son unos señores”.

No es la primera vez que un símbolo sale por la puerta de atrás en el Madrid. Ya le tocó a Vicente del Bosque como técnico, Raúl y Fernando Hierro. La nueva víctima es Casillas, que a partir de esta semana comienza la recta final de su gloriosa carrera.

Tras una temporada en blanco, pitado por un sector radical del madridismo y abandonado por la directiva, Casillas tuvo palabras de agradecimiento: “Espero que la gente se acuerde de mí por ser buena persona, con mis defectos y cualidades. Gracias, gracias, miles de gracias. Nunca os podré olvidar y allá donde vaya, seguiré gritando ¡Hala Madrid!”.