El carnaval de Maradona

El actor consagrado se despidió de su público a las 11:00 de la noche caraqueña. Dos horas y quince minutos sirvieron para mostrar todo su carisma, haciendo un repaso de la actualidad futbolística y, cómo no, política de Latinoamérica. Diego Armando Maradona volvió a dejar su marca en Venezuela, la de la irreverencia y la alegría.

La sala José Félix Ribas del teatro Teresa Carreño sirvió como campo de juego para el diez eterno. Mucho más pesado en kilos que cuando debutó con De Zurda en el Mundial de Brasil 2014, mostró en la capital venezolana su De Zurda Viajero. Dos horas -que desgastaron al hijo de Doña Tota y Don Diego, cansado tras 19 horas de viaje desde Dubai- en lugar de los 60 minutos del programa original, acompañado de poco más de 100 personas invitadas por Telesur, el canal organizador del programa.

Llegó a las 8:45 de la noche al set, ya preparado con su mesa y tres sillas, con un piso convertido en campo de fútbol. Víctor Hugo Morales, el Homero que narró la Ilíada que fue el Mundial de 1986, lo escoltaba con la elegancia de la que hace gala. Además estaba la novia de Diego, Rocío Oliva, una muñeca rubia con la que protagonizó un pequeño episodio de violencia que, al parecer, quedó en el pasado para ambos. Un beso al comienzo y al final del programa sirvió como ritual de éxito.

Maradona -cabello corto, camiseta marca Puma, negra con líneas cuadrículadas blancas, jeanes, con un reloj en cada brazo, algo habitual en él-, caminaba con parsimonia, saludando a la gente con los brazos levantados, como cuando entraba al estadio San Paolo de Nápoles o al Azteca de México. Otra que estaba con el grupo era Patricia Villegas, presidenta de Telesur, vestida para el combate: chaleco de periodista, cabello amarrado, gomas deportivas y jeanes.

"Esto nos va a salir bien, porque el Comandante nos está viendo desde el cielo", dijo Maradona en voz alta, mirando al público, lo que arrancó los aplausos de los asistentes. Venía de visitar, el día anterior, la tumba de Hugo Chávez, el líder que rigió los destinos de Venezuela desde 1998 hasta su muerte en 2013. Mostró en la transmisión un segmento, musicalizado con una versión lenta de La Mano de Dios (tema de Rodrigo), en el que llevó una corona de flores al Cuartel de la Montaña, lugar donde reposan los restos del Comandante.

Posteriormente recibiría un saludo de los hermanos de Chávez, que lo invitaron para el duelo entre Zamora y Boca Juniors en Barinas, por la Copa Libertadores de América 2015. "Queremos ir, quiero hacer un programa allá", dijo a Víctor Hugo.



También le dedicó su espacio a Fidel Castro, el octogenario líder cubano. "Cada vez que enciendo una vela por mi vieja, también pienso en el Comandante Fidel", confesó Maradona, cuya amistad con el cubano data de mediados de los 90, cuando se le abrieron las puertas de la isla para realizar su rehabilitación de su adicción a las drogas. "Cuando ni en mi país me querían, Cuba me abrió los brazos", recordó el argentino.

Casi lloró cuando rememoró el episodio en el que recibió una carta de Castro, tras una serie de rumores que aseveraban su fallecimiento. "Fidel es tan grande que esperó a que todos hablaran, y él se quedaba callado. Cuando terminaron, me envió la carta. Yo estaba almorzando con mi mujer y la leí: 'Aquí estoy, Diego", indicó. "Fidel está más vivo que todos nosotros".

Pese al notorio cansancio, la chispa de Maradona sirvió para sacar adelante el programa. Le costaba en algún momento, cuando se le iba el hilo de la conversación -los ya acostumbrados "Eeeeehhhh", arrastrando la idea-. Víctor Hugo lo ayudaba para retomarlo, y allí uno que otro chiste hacía olvidar el lapsus.

El arquero venezolano Renny Vega fue el primer invitado especial del programa. Venía de caer 2-1 con el Deportivo La Guaira ante su viejo equipo, el Caracas FC, apenas dos horas antes en el Olímpico. "Pero por qué tu viejo te hizo arquero, si querías ser un 'nueve", bromeó Maradona al verlo, conociendo las aficiones al ataque del guardameta. "Te me pareces a Jorge Campos, el mexicano", señaló. Vega, habitualmente dicharachero, se mostró algo nervioso. Estaba ante un ídolo de la infancia, cómo no temblarle las piernas.

Otro criollo que apareció en el De Zurda Viajero fue Salomón Rondón. El delantero del Zenit de San Petersburgo, autor de dos goles ante el PSV para el pase de su equipo a los octavos de final de la Europa League, fue elogiado por el "10". "Es un delantero al que no pueden parar fácilmente. Venezuela tiene buenos jugadores, juega buen fútbol, pero parece que se frenaran al momento de ganar. Tienen que creérselo. El jugador venezolano debe decir 'Yo puedo", disparó Diego.

"Estamos en un grupo difícil para la Copa América, pero confiamos en hacer un buen resultado, como lo hicimos en Argentina 2011", señaló Rondón, vía Skype desde San Petersburgo, con una gorra de la selección venezolana de béisbol.

Con respecto a la pelota criolla, Maradona también contó una anécdota con Chávez. "El Comandante me enseñó a usar el palo (el bate de béisbol)... Se oyó feo eso, ¿no?", dijo el astro, abriendo los ojos, lo que arrancó las risas de los asistentes al "Teresa Carreño". 



Entre segmentos, Maradona no abandonaba su sonrisa o las bromas. Pero llegó un momento en el que preguntó "Cuánto dura esto", ya agotado, recordando que al día siguiente tendría un nuevo programa en la misma locación. Ya no está para los 90 minutos.

Tras la presentación de un libro sobre las vivencias de Chávez y el fútbol, y conversar -con algo de delay, por el satélite-, con el delantero paraguayo Roque Santa Cruz, el grupo Bituaya le puso energía al cierre, con algo de música electrónica. Allí bailó Maradona, sentado en su puesto de conductor televisivo, como cuando esquivó a toda la Armada inglesa en el 86. Pura alegría, pese al cansancio. Hasta la presidenta de Telesur se "tripeó" la música, saltando. El público se unió al pequeño carnaval en la fría noche caraqueña, aunque se quedó esperando por algún autógrafo del "D10s", que salió fuertemente escoltado tras el show. Será para la próxima.