Andrés Ponce: "Se lo dedico a toda Venezuela"


La alegría venezolana tiene su nombre. Seis tantos que le dieron a la Vinotinto su clasificación al Mundial sub 17. Andrés Fabián Ponce Núñez, el muchacho de San Francisco, del barrio Los Arenales, el que creció entre el barrio Luis Aparicio y la cancha del Club El Tablazo, que despuntó con Fundauam y hoy es el ídolo de todo un pueblo futbolero.



El delantero nacido en La Cañada de Urdaneta conversó ayer con PANORAMA desde La Punta, sede del Suramericano sub 17 en Argentina. Todavía la garganta estaba reseca tras gritar el gol contra Uruguay, el que le dio el empujón a Venezuela para ir al torneo planetario que se celebrará en Emiratos Árabes Unidos.

“Este logro es de todos, no es de uno solo”, señaló el artillero zuliano. “Hemos clasificado al Mundial porque todos guerreamos y luchamos cada pelota, dejamos el alma en el campo. Esto es producto de la entrega de cada uno en su posición”. Recalcó: “Se lo dedico a toda Venezuela, a mi familia, especialmente a mi Dios”.

Ponce anotó un gol en la fase de grupos (1-0 sobre Ecuador) y cinco en el hexagonal (1-0 ante Paraguay, 1-1 contra Brasil, 2-1 frente a Perú y 1-1 contra Uruguay). Un depredador del área que está destrozando a las defensas rivales.

“Sí, es verdad, son seis goles, pero es solo el granito de arena que le puedo aportar a mi equipo. Gracias a Dios todo salió bien”, apuntó el delantero, ficha del Deportivo Táchira en el campeonato venezolano.

Y los ha hecho de todas las facturas: con la derecha, con la zurda, de cabeza, de penal. Sin embargo, el tanto que más le emocionó fue el que comenzó la remontada ante la selección peruana, en el estadio Juan Gilberto Funes, el 21 de abril.

Se llevó a dos defensores, dio media vuelta dentro del área, por la zona derecha, y metió un zurdazo potente, a la derecha del arquero Juniors Barbieri.

“De todos, fue el que más me gustó. Un lindo gol que nos sirvió para agarrar más confianza e ir por la victoria. Para mí, fue el más lindo”, juzgó el zuliano.

El técnico Rafael Dudamel reunió a los suyos antes del compromiso. La charla técnica, directa y concisa: ganar para ir a la copa. “Pues antes del partido nos dijo que solo dependía de nosotros el conseguir el cupo para el Mundial”, indicó el cañadero. “Que habíamos trabajado mucho para este momento. Que solo teníamos que ponerle carácter”.

Frente a Uruguay, un triunfo garantizaba el pase a Emiratos. Pero el gol de Franco Acosta, al minuto 42, fue un punch al mentón criollo. No era la primera ocasión en la que Venezuela  comenzaba con un tanto en contra, pero el momento y la superioridad uruguaya sorprendieron a todos.

“El momento más difícil creo que fue cuando nos metieron el gol”, señaló Ponce. “Fue el golpe más duro que recibimos, porque sabíamos que controlábamos el juego. Pero gracias a Dios pudimos empatar”.

Con el pitazo final del boliviano José Jordán, todos se lanzaron a festejar como si el cupo estuviera en el bolsillo. Sabían que faltaba un resultado más, que llegó casi tres horas después, el triunfo argentino 3-1 sobre Paraguay, para asegurar matemáticamente la clasificación. Pero para los 23 guerreros de Dudamel, el trabajo estaba hecho.

“Mucha alegría de todos en el camerino, muchas lágrimas”, confesó Ponce. “La verdad es algo inolvidable”.

Ahora toca ir, el domingo, contra Argentina en el último duelo del hexagonal. Ser campeones es el próximo reto de Venezuela, que cuenta con ocho unidades, igualada con la albiceleste y con Brasil. Basta ligar un tropiezo amazónico frente a  la eliminada Paraguay y una victoria vinotinto.

Los nacionales tienen la espina metida del 3-0 en contra de los gauchos durante la primera fase, por el nefasto arbitraje del peruano Diego Haro, que llegó a anularle un gol legal al zuliano.

“Tenemos muchas ganas de jugar contra Argentina otra vez. De nuevo Dios nos pone todo en el camino y en el tiempo preciso. Queremos vencer”. Palabra de goleador.

Su sueño: jugar en el Chelsea
El delantero zuliano, hijo de colombianos, amante de la salsa y el rock, seguidor incondicional del grupo mexicano Maná y un jugador implacable de la serie Fifa en PlayStation sueña con vestir la camiseta “blue” del Chelsea londinense. “Me gustaría jugar en Inglaterra y con el Chelsea”, apuntó a este diario. “Aunque mi ídolo en el fútbol internacional no juega allí: es Robin Van Persie (holandés del Manchester United)”.