"Pájaro" Vera: “No tengo heredero en la selección”

Tomada de Líder en Deportes

Caudillo en el mediocampo en las primeras noches de gloria de la Vinotinto, Luis “Pájaro” Vera decidió colgar las botas para dedicarse a entrenar. Atrás quedan nueve copas Libertadores disputadas desde 1993 y partidos épicos con Venezuela, como los triunfos ante Uruguay en Maracaibo y Montevideo.


El bolivarense, que despuntó con equipos como Minerven, Caracas FC y Atlético Zulia, comenzó, la pasada semana, un nuevo rol en su vida: el de técnico del Angostura FC, en la segunda división nacional.

Transmite desde la línea de cal la serenidad que le hizo despuntar en la selección, en la que era el dueño y señor del medio sector. El guayanés conversó con PANORAMA, analizando no solo el paso que dio este año, sino también todo lo realizado con la Vinotinto y sus expectativas de cara a Brasil 2014.

¿Cómo vive esta nueva etapa como entrenador?
Con muchísima responsabilidad y seriedad. Ha sido una transición complicada, porque hace apenas dos, tres meses estaba jugando y ya hoy, a comienzos de este año, asumí las riendas del Angostura. Acostumbrándome ahora a estar fuera de la cancha, para tomar decisiones. Es un poquito difícil, pero bueno, adaptándome a este nuevo rol.

¿Qué es lo más difícil de dirigir?
Que vives y sufres los partidos distinto. Vivir el partido desde la raya es complicado. No sufres igual que cuando estás de jugador. La sensación es distinta, por ahí no puedes descargar toda la adrenalina que acumulas. Es un sufrimiento, si se puede llamar así.

¿Cuáles son tus influencias como técnico?
De cada uno con los que trabajé recogí algo. La disciplina de Noel Sanvicente, un técnico muy trabajador, dedicado al trabajo. Eso le dio resultado. También tomé otras cositas de Richard, un motivador, uno de los motivadores más grandes que ha tenido nuestro fútbol, para que el jugador esté de igual a igual con cualquiera. Esa es la línea que llevo. Todavía falta mucha experiencia, aprender mucho de cómo manejar desde afuera los partidos.

¿Contar con Juan García en la delantera del Angostura es tener una extensión suya como técnico en el campo?
Tener a Juan como jugador te da mucha tranquilidad. Tiene alrededor de casi 200 goles. Es una garantía. Después, para los jóvenes es un referente, una imagen a seguir, que con su edad no ha bajado la actitud en el juego y en los entrenamientos. Todavía marca. Es un amigo, un hermano, hemos vivido juntos toda esta carrera.

¿Con cuál momento se queda en tu carrera como jugador?
El cambio que se hizo con la selección. Si bien viví momentos muy felices con Minerven, donde apenas con 20 años estaba jugando cuartos de final de Copa Libertadores, y con el Caracas, quedando a punto de pasar a una final de un torneo internacional como el de la Conmebol en 1999, lo de la selección fue otra cosa. Los triunfos, la euforia cuando la selección mostró otra cara. Son momentos que no olvidaré nunca.

¿En quién se ve reflejado en la actual selección? ¿Quién es su heredero futbolístico?
No tengo heredero en la selección, no me veo reflejado en ninguno. Si hay uno que juegue en la selección, que sea un buen volante de primera línea, por allí está Rincón, pero no me veo reflejado en él ni le veo como mi sustituto en la selección.

¿Pero por la forma de jugar no coincide con Rincón?
Su forma de jugar es temperamental, pero para mí le falta más manejo futbolístico. Sí tiene mucho temple, se desgasta mucho, se sacrifica. Es un líder en la mitad de la cancha, ha sido fundamental para la selección en las eliminatorias.

¿Cómo vislumbra el 2013 para la Vinotinto, en la recta final a Brasil 2014?
Las eliminatorias suramericanas son las más complicadas. Tienes a Argentina, a Uruguay, selecciones como Colombia, Chile, Paraguay, Ecuador, ir a la altura de Bolivia, el fútbol de Perú… es un camino muy duro. Sí, en verdad la selección ha mejorado mucho, cambió totalmente, es otra. Pero tenemos que darnos cuenta que las demás selecciones lo han hecho. Colombia es serio candidato para clasificar, como Chile, Paraguay. Es un camino muy difícil. Las posibilidades las hay, pero va a estar bastante difícil.