"Kanú" Lezama: "Espero que sean los nuevos héroes"


Bujía de la selección venezolana en el Suramericano de 2009. Regateador, veloz, atacante con garra, que no daba pelota por perdida. El futuro lucía brillante para Adrián “Kanú” Lezama, un luchador de la vida.


Aunque solo tiene 23 años, las lesiones lo alejaron del fútbol activo. No se considera retirado: “Mientras hay vida, hay esperanza”, recalca el bolivarense, en conversación con PANORAMA. “Hace poco estuve jugando, me vieron jugando y me preguntaban por qué no me ayudaban, que con una pierna hacía mucho, qué no haría con las dos. Estoy viendo si me ayudan en la Gobernación. Tengo fe en volver a jugar otra vez”.

Lesiones en la rodilla y el tobillo derechos le cortaron el vuelo al delantero nacido en Puerto Ordaz el 22 de julio de 1989. En el Suramericano sub 20 de 2009, el que llevó a la Vinotinto a su primer mundial en la historia, vistió la camiseta 17, alternando en el ataque con Salomón Rondón y Yonathan del Valle.

“Momentos lindos, gratos, inolvidables los que vivimos con esa selección aguerrida, luchadora. Tenía talento, pero mucha garra, que logró hacer un sueño posible. Nosotros lo cumplimos”, afirmó el atacante.

Hace un repaso al torneo de 2009, que para la Vinotinto comenzó en Maturín y terminó en Puerto La Cruz. “La fase de grupos fue bastante complicada, todo se decidió por la extraordinaria tapada de Romo (penal salvado en el último minuto contra Colombia). Los colombianos nos decían que los dejáramos marcar un gol para clasificar todos y dejar fuera a Ecuador. Cuando se dio el penalti, no me lo creía, estaba en la mitad de la cancha llorando. Le pedía a Dios que nos ayudara, Él sabía todo lo que habíamos pasado. Y así fue, siempre estuvo. Por eso se dio la clasificación”.

“El hexagonal también fue bastante duro”, rememora. “Empezamos ganándolo y después tuvimos dos derrotas seguidas. Contra Paraguay no lo esperábamos, y después nos tocó Brasil. Difícil. Luego llegó  Argentina, un partido que lo teníamos ganado y nos empataron. Pero nunca nos dimos por vencidos, siempre estuvimos allí”.

Antes de la definición, contra Uruguay, la charla técnica los encendió. “Antes del partido nos pusieron un video con las cosas que habíamos hecho, los entrenamientos, imágenes, que hizo el psicólogo Manuel Llorens. Eso nos motivó. Después de ver todo lo que pasamos, sudamos, sufridos, pudimos pasar. Uno salió contra Uruguay a ganar. Les ganamos a jugadores que hoy están en equipos europeos en primera división. Eso no tuvo comparación con nada en el mundo”.

En ese partido centró para el autogol uruguayo, que daba el 2-1 a los nacionales.

Popularizó “Kanú” un festejo, al colocarse la mano extendida entre los dientes. “El profe César (Farías) siempre nos decía que teníamos que jugar con el cuchillo entre los dientes, marcando, apretando, con garra, con fuerza. Yo me tomé eso personalmente. Él siempre hacía el gesto, con una cucharilla o algo que tuviese en las manos. Pero yo lo tomé para mí. Cuando me hicieron el penal en el hexagonal así lo hice. Eso nos dejó marcado”.

El Mundial de Egipto 2009 serviría de portaaviones para los jóvenes. Pero las cosas se enredaron para Lezama.

“Antes de ir al Mundial me operaron, mes y medio antes, y llegué justo al torneo. César me lleva por la confianza que me tiene. Viajé así, los primeros días me sentía bien, pero después me sobrecargué mucho y empezaron los dolores más fuertes. Entrenaba pocos, había partidos en los que me sentía bien y otros no. El partido contra Emiratos, cuando nos hacen el segundo gol (en los octavos de final), entré con la rodilla mal e hice lo que pude”.

“Al llegar del Mundial me operaron mal”, lamentó el guayanés. “Después de allí nadie me siguió ayudando. Me fui a Colombia con dinero mío, para recuperarme, a ver qué hacía. Luego regresé a Venezuela, porque ya no me daba. Firmé con Lara porque me prometieron ayuda. Tuve la opción de irme a Táchira o quedarme en Mineros. No quería quedarme aquí, y en Táchira no vería muchos minutos. Me fui a Lara, porque Carlos Eduardo Hernández tenía tiempo detrás de mí. Luego me dieron la espalda”.

En la actualidad, Lezama dirige en el fútbol infantil. Lo hace en el Guayana FC, equipo en el que militó a temprana edad. Pero no le pierde la mirada a la Vinotinto, y ve a la distancia a los jóvenes de Marcos Mathías.

“Los muchachos tienen con qué clasificar, solo tienen que creer en ellos. Nosotros nunca pensamos en una eliminación, siempre nos mantuvimos enfocados y mentalizados en ir al Mundial. Empezó un sueño, espero que lo tomen con seriedad y responsabilidad, que escriban otros nombres con letras doradas en el fútbol venezolano”, consideró “Kanú”.

Analizá: “Línea por línea es una selección con bastante experiencia en primera. Jugadores como Wilker Ángel, consolidado en Venezuela pese a su corta edad. Machis, que ya está en Europa. Josef, que ha venido siendo titular con la selección de mayores. Arteaga, que está jugando por fuera también. Línea por línea es un buen grupo”.

Pero pide sacrificio. Para Lezama, fue el fallo de la selección en el Suramericano 2011.

“La selección pasada se quedó por falta de garra, les faltó más entrega. Recuerdo que nosotros teníamos eso. En el primer partido, contra Argentina en Maturín, César vio una jugada de (el defensor Francisco) Fajardo en la que sacó una pelota en el piso con la cabeza. Dijo César que Fajardo jugaría siempre como titular con él. Ojalá que estas selecciones tengan eso”.

“Luchen por el sueño”, aconsejó el mundialista. “La historia está para volver a escribirse. Espero que sean los nuevos héroes, todo el país confiará en ellos. Espero que las cosas les salgan bien”.