La rebelión de Daniel Farías


Creció bajo la sombra familiar y terminó brillando con luz propia. El técnico forjador del Deportivo Anzoátegui campeón de Copa Venezuela y torneo Apertura 2012 y nuevo entrenador del Deportivo Táchira, Daniel Farías, destaca en el camino que comenzó de la mano de César, su hermano mayor y seleccionador nacional.

Nacido en Cumaná el 28 de septiembre de 1981, es el segundo de los hijos varones de la familia conformada por Luis Farías y Liris Acosta. Ana Karina, fallecida a temprana edad, fue la primera; luego vendría César, el hoy seleccionador nacional; Daniel y Luis, que jugó fútbol en sus comienzos y que actualmente ayuda en los negocios familiares.



“Siempre, para poder estar acá, hemos sido muy unidos familiarmente, dependientes uno de los otros, estando juntos para poder continuar dentro de los éxitos y poder salir de los momentos difíciles”, explicó a PANORAMA, vía telefónica, el técnico. “Luego de un éxito como el de esta semana uno recuerda a las personas que tiene al lado. Son mis padres, mis hermanos, y ahora que desde hace unos años para acá tengo mi propia familia, mi esposa y mis hijos. Han estado siempre allí y merecen este tipo de acontecimientos”.

Daniel aprendió sobre el deporte con César, como lo recordó a PANORAMA su padre, en una entrevista pasada. “Son muy pegados. Se respetan, pero ellos le tienen (a César) un respeto mucho mayor. Les enseñó a jugar de todo, hasta boxeo. Yo lo enseñé a él (César) a jugar béisbol, pero él se encargó de sus hermanitos”.

“Siempre fue un hermano mayor correcto, que nos ayudó siempre a ser buenas personas, a intentar crecer como seres humanos”, confesó Daniel. “Una de las cosas que siempre quiso inducirnos es el hecho de realizar deporte. Se encargaba de que nosotros pudiésemos ir a las actividades. Yo soy el hermano del medio y César me lleva ocho años. Cuando yo tenía 10, él tenía 18, ya trabajaba y nosotros éramos niños. Siempre ha sido muy colaborador, pendiente de lo que nosotros necesitáramos. A mi padre también le gustaba y se lo indujo a César. Por encima de eso le agradezco a él y a mis padres ser una persona correcta, de bien”.

La estatura le dio a Daniel la posibilidad de establecerse como portero. Comenzó con el equipo de la familia, el Nueva Cádiz, emplazado en la capital del estado Sucre. Lo dirigía César, que desde su adolescencia comenzó a formarse como técnico. De segunda B llegó a primera división con el mayor de los Farías Acosta al frente.

De Cumaná se trasladó el equipo al estado Zulia, alternando entre Maracaibo y Lagunillas. El cuadro cambió de nombre, llamándose desde finales de la década de los 90 Zulianos FC. Allí, el hoy técnico del Anzoátegui despuntó en el arco, con 1,93 metros de estatura y participando, además, con la selección regional.

“Me inicié en Cumaná desde muy joven”, rememora. “En mi época también jugábamos béisbol, pero siempre fue más apasionante para nosotros el tema del fútbol. Jugábamos en el polideportivo Félix ‘Lalito’ Velásquez y en la cancha La Cumaná. Empezamos desde muy niños. Luego tuvimos la suerte de que a la edad que nos tocó estuvimos en un equipo importante que era el Nueva Cádiz. Fuimos campeones, con ‘Pequeño’ Rondón, ‘Speedy’ González, Carlos Salazar, el arquero de Llaneros. Después el equipo se tuvo que mudar, fuimos a Maracaibo, donde pudimos continuar la carrera, pudimos crecer. En aquel momento el equipo no logró ningún título, pero le dejó mucho al fútbol venezolano. Salieron muchísimos jugadores, como Juan Arango. Para mí fue muy placentero el hecho de haber jugado en Maracaibo. Eso me dejó una huella para poder ser entrenador”.

Llegó a jugar con el estado Zulia conducido por el uruguayo Miguel Acosta, fallecido padre de su hijo homónimo, timonel de Llaneros de Guanare. Acosta, junto con su hermano César, Marcos Mathías y Fabián Bazán, es uno de los referentes en la carrera de Daniel.

“Él primero fue mi entrenador en Zulianos y en una selección juvenil del estado Zulia en la cual participé. Fue una de las personas con las que más conversaba sobre la dirección técnica. Él fue un maestro para mí, con el que tuve muchísimas horas de aprendizaje. Se preparaba muchísimo, manejaba los aspectos de los detalles dentro del partido, de los sistemas de juego, de la perseverancia en la defensa, de las asociaciones en ataque. Fue una persona importante para mí cuando fui jugador y luego cuando comencé como técnico. Siempre recurrí a él”, indicó el estratega.

Como arquero era conocido como un experto en detener penales. Sin embargo, decidió retirarse para estudiar Derecho. Luego el fútbol lo volvió a enganchar.

“Me retiré, y en el momento no pensé las cosas bien, Tomé decisiones que fueron mucho más de un muchacho joven, sin experiencia en la vida. No era lo mejor en el momento, porque dejé muchas cosas atrás para intentar ser futbolista. Pero decidí que no era lo mejor. Fue una decisión errada. Lo hice para iniciarme dentro de los estudios, para comenzar una carrera universitaria y ser una persona correcta, de bien, para aportar a la sociedad. Comencé mi carrera de abogado, pero no la terminé, porque al tercer año me gustó más mi trabajo como entrenador y no pude alternar.

Me fui a Cumaná y a los meses renació Nueva Cádiz. Como era un equipo de la familia estuve al frente del equipo. Fue una iniciativa de personas en Cumaná que no querían que se perdiera el talento de la zona. En las mañanas estudiaba en la universidad y en las tardes iba al estadio para colaborar con la preparación de los arqueros”.

En 2007, luego de ser entrenador de arqueros del Deportivo Anzoátegui, fungió como asistente de Marcos Mathías. En marzo de 2009, asumió la dirección técnica, luego de también experimentar al lado de César en el seleccionado venezolano.

Tuvo un papel preponderante en la clasificación venezolana al Mundial sub 20 de Egipto 2009, pero siempre bajo la sombra de César. Luego se dedicó exclusivamente al Anzoátegui, sin dejar de seguir los consejos de su hermano mayor.

Tras rozar en los últimos años la obtención de algún título, finalmente los frutos nacieron en 2012, ganando la Copa Venezuela y el torneo Apertura. El Anzoátegui de Daniel insurgió como el equipo en mayor forma del fútbol nacional, con figuras experimentadas como Evelio Hernández, Leo Morales, Rolando Escobar y el zuliano Juan Fuenmayor, además de jóvenes talentosos como Gelmin Rivas y Robert Hernández.

“El hecho de haber podido generar un trabajo integral que pudiese empujar todo este andamiaje futbolístico, el tener dirigentes que gestionaran durante el tiempo es un indicativo de que se pueden hacer las cosas trabajando”, nombra como causa del éxito. “Una cantidad de jugadores que creyeron en un mensaje y lo llevaron adelante en el sistema de juego, además del grupo de técnicos que trabajó conmigo. Por momentos pasan debajo de la mesa, porque se habla del entrenador y los jugadores, pero indudablemente el grupo de trabajo que yo tengo es sumamente valioso. La clave fue creer en una idea, que este grupo no se conformó, siempre quiso más. Hemos llegado al punto máximo de la montaña, estamos dentro del éxito más importante, pudiendo ser el mejor equipo que ha jugado en cualquier semestre en la historia de nuestro fútbol”.

Con el programa radial Los Cronistas habló el seleccionador venezolano, César. “Acá se trabajó durante tres años pensando en que se podía vivir este momento. Le dije a Daniel: no puedes ser nada más campeón, sino ser un campeón distinto. Este es tu momento”, confesó el de Güiria.

No ha estado exenta de críticas la cercanía entre ambos técnicos. José de Jesús “Chuy” Vera, técnico del Estudiantes que cayó en la final de Copa Venezuela ante el Anzoátegui, lanzó a los medios de comunicación una frase hiriente: "Los árbitros sólo están pendientes de fortalecer la dinastía Farías", manifestó el merideño, en alusión a la actuación del principal Jesús Valenzuela en el partido de vuelta perdido 1-0 por los emeritenses.

Aunque Daniel evitó el conflicto verbal, a él no rehuyó César, directo y contundente como es.

“El mérito exclusivo es de él y de su gente”, disparó el timonel vinotinto, en la entrevista de Los Cronistas. “Nosotros solo nos apoyamos en el plano familiar. Eso es 100% de Daniel Alejandro Farías Acosta. Daniel tiene otro estilo, somos distintos, pero yo sí lo digo hoy: hay 32 puntos de diferencia (entre los orientales y Estudiantes, colista del torneo). Por eso el Anzoátegui es el campeón de los dos torneos. No porque lo ayudó nadie. Eso no existe. No está en el principio de los Farías. Es trabajo y dedicación”.

Fuenmayor, el lateral izquierdo zuliano que capitaneó a este Anzoátegui, trazó para este diario las similitudes y diferencias entre los dos hermanos. “Me gusta su manera de trabajo, es muy analítico, sabe esperar el momento”, explica el marabino. “Es paciente con el proceso, y eso empieza a dar sus frutos. Pese a la edad es un técnico sumamente maduro (…) Más que todo en la personalidad. Trabajan parecidos, pero la personalidad es distinta. Daniel es mucho más tranquilo, más pausado, y ya tú sabes cómo es César, un poquito temperamental. Tienen mucho parecido en su ideología, de marcar cada situación de juego”.

“Es importante en cuanto al hecho del crecimiento. Las personas del interior del país estamos un paso atrás de las personas de la capital. Para poder generar el espacio en la profesión, César, un muchacho que nace en Güiria y termina siendo el técnico de la selección nacional,  imagínate todo el camino que tuvo que recorrer”, señala el entrenador del Anzoátegui. “Lo que más me deja a mí y es un ejemplo generalizado para cualquiera en el país, es que César es un tipo que se esforzó, luchó, que logró todo con trabajo, creció día a día y en su expectativa está seguir creciendo. Es un ejemplo no solo en lo futbolístico, sino en lo humano, de continuidad, perseverancia, lucha y enfoque hacia un ideal”.

Daniel Farías está claro: no solo piensa en los logros, sino en lo que contribuye a la naciente historia del Deportivo Anzoátegui. “Uno siempre debe colaborar en el equipo, porque no es solo dirigir, sino generarle algo al fútbol”, acota. “Si consigues un título y al año siguiente el equipo no sigue por las deudas, no hiciste un aporte real. La dificultad está en que no solo crezcas tú, sino que crezca la actividad”.

Al final, también es su propia historia la que comienza a labrar. Y de qué manera, ahora con el Táchira.


EL FUTURO DE FARÍAS
“Yo normalmente soy una persona que intenta visualizar el futuro y tenerlo planificado. Pero, si te soy sincero, ésta ha sido una semana diferente en mi vida, en la que he podido disfrutar las mieles del éxito, vivido unas circunstancias de alegría. Esta semana hemos estado tranquilos, teniendo una semana diferente a la normal, sin tanta tensión. Después del fin de semana, podremos arrancar lo que será la planificación del año siguiente”.

EL BALÓN DE ORO
“Si tuviese la oportunidad de votar por el Balón de Oro lo haría por Arango. Es el mejor jugador que he visto en el país. Evidentemente Messi es el más importante a nivel mundial, pero Arango primero es mi amigo y después es el mejor jugador futbolista en la historia. Si tuviese la oportunidad, para un solo voto, le daría el Balón de Oro a Juan.

Messi conoce bien el juego, no es solamente un tipo que individualmente hace diferencia, sino que entiende muchísimo el juego, participa en el colectivo, hace las voluntades necesarias para su equipo. Además, logra verse bien él y hace ver bien a los compañeros. Es lo más importante. Y por encima de eso, es un ejemplo como persona, un profesional que hace crecer su posibilidad como jugador y a la institución a la que representa.

Yo creo realmente que el entrenador del año debería ser Del Bosque. Logró, más allá de tener una selección con muchas virtudes, hacer que unos tipos que han ganado todo en su vida puedan seguir teniendo la misma necesidad de poder seguir ganando. Le regaló algo importante a su país, que es un campeonato importante dentro de lo que son las participaciones de las selecciones, como lo es el Mundial”.

LA DIFICULTAD DE DIRIGIR EN VENEZUELA
“Es difícil sumar en categorías menores una buena cantidad de horas de trabajo. Cuesta aprender así, el estar a pie de campo, de aplicar el sistema de juego en la semana. Hay una cierta cantidad de cosas que genera dificultades. Después, el ir creciendo y el ir teniendo la oportunidad de dirigir. Hay muchos casos en nuestro campeonato en el que los jugadores terminan la actividad, se convierten en jugadores y después no les ha ido bien. Necesitan un espacio de aprendizaje para el fútbol profesional.  Para llegar a primera hay que quemar una cantidad de etapas para tomar las decisiones correctas”.

ASÍ SE GANÓ EL DOBLETE
“Los arranques siempre son difíciles. Sabíamos que necesitábamos una buena cantidad de puntos en el inicio del torneo, que nos diera una cantidad de puntos que en otros torneos nos había hecho falta, para tener una posibilidad de, que en algún momento, tuviéramos un margen de error que no nos permitiera caer en la tabla. En el arranque se fueron confabulando sensaciones para ir creciendo y creyendo en el torneo.

Fue muy especial la ida a Argentina, que nos sirvió para generar grupo y mejorar nuestra velocidad. Enfrentamos a rivales de un nivel tope en lo que es el fútbol suramericano. En mucho de los partidos estuvimos muy por encima de las expectativas. Eso nos sirvió para el arranque.

Veníamos de hacer buenos partidos allá, y trajimos ese ritmo a la Liga. Indiscutiblemente, eso del arranque nos sirvió. De allí en adelante pudimos engranar situaciones particulares, como, por ejemplo, ganar en El Vigía. Fue un punto de honor ganar ese partido. Así fuimos nosotros llevándolo.

Quizá el arranque de Copa Venezuela no es tan motivador, y allí intentamos mezclar a los jóvenes para que jugaran algunos minutos para que después, al final del torneo, pudiesen entrar bien. Ellos lograron encaminar muchos de los partidos. En la ida nos costó generar resultados pero los pudimos sacar en la vuelta.

A medida que avanzaba el torneo se veía el equipo sólido, que ganábamos y nos manteníamos en la punta, mejorábamos en el juego. Una cosa fue concatenando a la otra. Desde que llegamos acá, la premisa fue el intentar crecer día a día. Que para lograr el éxito en diciembre teníamos que generar situaciones.

Más allá de la edad de muchos, supieron llevar adelante todo lo que pedíamos en nuestras palabras. El convencimiento de ellos fue fundamental.

La planificación, la periodización es resaltante para mantener un nivel tan alto todos estos meses. No es solamente poder trabajar y tener a los jugadores fuertes: es un tema integral, con jugadores que entienden la idea, que saben lo que estamos intentando jugar. Incorporamos muchas cosas a nuestro juego. Fuimos un equipo con muchas facetas en el torneo, intentamos tener la pelota, hacer muchos pases en el partido, manteniendo los niveles de presión en la cancha del rival. También hubo momentos para sufrir, para dosificar, que no podíamos mantener los 90 minutos. Tuvimos que aprender a sufrir. Fuimos un equipo inteligente dentro y fuera del terreno; cada vez que nos tocó la posibilidad de llevar adelante la idea fue hecha con una jerarquía importante.

Contra el Caracas intentamos sacar un resultado a favor rápidamente, y lo conseguimos. De allí hacia adelante el esfuerzo fue diferente. No fue el partido donde generamos la mayor cantidad de ocasiones, sino que tuvimos una posibilidad de hacer salir al rival del fondo e hicimos otro tipo de juego. El equipo fue muy inteligente para manejar los partidos”.