Un mate con Oswaldo Vizcarrondo: entrevista de Edgardo Broner para PANORAMA

Oswaldo Vizcarrondo. Crédito: Martín Barraza

Puerto Madero es la urbanización más moderna de la capital argentina, donde los terrenos y depósitos portuarios derivaron en impactantes edificios intercalados con sitios atractivos para comer. Muy cerca del Río de la Plata, sus anchas aceras invitan a caminar con una sensación de gran seguridad. Era una zona marginada de la ciudad en los tiempos en que la Vinotinto también estaba postergada. La selección fue haciéndose un lugar importante en Sudamérica en paralelo al crecimiento de esas construcciones. En una de ellas vive Oswaldo Vizcarrondo, baluarte de la esperanza del fútbol venezolano.

Las maletas de sus compatriotas que viven en el exterior suelen cargar paquetes de Fama de América, San Antonio u otra de las marcas de café nacional, para ellos indispensable. No es el caso del zaguero de Lanús, que prefiere el té y en este país encontró otra alternativa. Todavía con el peso de la siesta, tras el fuerte entrenamiento matinal, lo explica: “Aunque no soy de este país, me encanta la excusa de juntarse para tomar mate. A nivel de fútbol te ayuda mucho a crear camerino, a hacer grupo y te permite adaptarte más rápido cuando eres nuevo. Lo tomo con mi novia también, más que nada en invierno. En Paraguay teníamos la costumbre del tereré (yerba mate con agua fría y hielo), porque el calor es agobiante y te refresca en todo momento”. Dayana lo ha acompañado en estos años viajeros y se ocupa eficientemente de la comunicación con tanta gente que quiere contactarlo.

Dicen que mientras se toma mate se dice siempre la verdad. Vizcarrondo se expresa con facilidad, lucidez y de manera sencilla, lo que contrasta con su imagen de tipo duro. Lo tiene claro y lo vive en cada club al que llega.

-Ante todo inspiro mucho respeto. Tú me ves y capaz que dices “esta es una persona muy seria, de pocas palabras”, pero cuando me terminan de conocer saben que soy completamente diferente. Me ven como agrandado y es totalmente lo contrario. He hecho un lindo grupo a pesar del corto tiempo, estoy muy contento, me ayuda muchísimo a mi rendimiento. Tengo que demostrar jerarquía no sólo adentro de la cancha, tengo que hacerme sentir en el camerino. Mi posición requiere mucho liderazgo, mucha comunicación.

-¿Le hizo bien regresar a Argentina después de esos meses difíciles en México?
-Vine a una liga que ya conocía, conocía el medio, los rivales, la institución. Siempre es un extra y mi semestre anterior no fue muy confortable. Mi relación con el cuerpo técnico no fue muy buena y eso marcó una pauta importante para mi salida. Trato de enfocarme en lo actual, no en lo que pasó. Hoy en día estoy muy contento, en una condición muy placentera en esta institución. Luego de este año tengo todavía un contrato de dos más con América. Lanús tiene una opción a compra y ojalá la pueda ejercer, porque estoy muy contento. Lo primordial es que la cabeza esté de la mejor manera para el rendimiento que hoy estoy demostrando.

-Se notó esa continuidad en los últimos partidos de la Vinotinto. ¿Lo vio así?
-La continuidad me está permitiendo tener un timing adentro de la cancha, ser más rápido, estar bien ubicado. Eso te lo dan los partidos, el roce que te permite una liga como la argentina sirve muchísimo para llegar bien a la Selección. Con el América jugué 12 partidos, evidentemente no era lo que yo venia persiguiendo.

- En Buenos Aires había estado de paso. ¿Qué tiene de diferente con las otras ciudades donde vivió como Rosario o Bahía Blanca?-Es totalmente diferente, es una capital, con una vida más ajetreada. Yo jugué en dos ciudades de provincia. Rosario es hermosa, tiene una costa hacia al río también, una ciudad con la que quedé encantado, incluso tengo una inversión en departamentos y quizá en un futuro pueda vivir en ella. Bahía es muy tranquila, el clima es exigente para el que no está acostumbrado, como nosotros, y te puede asustar un poco. Yo soy una persona tranquila y mientras haya un cine, en cualquier ciudad estaré contento.

A través de la ventana crece el movimiento de gente y se acumulan los carros, pero le resulta natural.

-Es capital, yo soy de Caracas, hay mucho volumen de autos, la gente es más acelerada, más que en el interior. No me va a costar porque soy de una capital con la misma realidad, lo importante es que llegué a un club que te permite estar tranquilo y tienes la cabeza solo en el fútbol.

-En Rosario y Bahía se encontraba con los hinchas permanentemente. ¿Eso es más tranquilo en Buenos Aires?.Sí, el fútbol es muy centralizado como en Paraguay. No te reconocen tanto como en un lugar más pequeño, claro está que como juego en la Selección tengo otro target y muchas veces me reconocen. También vienen muchos venezolanos de turismo a Buenos Aires y me ha tocado encontrarme con ellos en restaurantes, en centros comerciales. En otros lugares no había tenido la oportunidad de compartir con tantos venezolanos como acá.

-¿Maneja?
-Estoy en un período de adaptación, en los próximos días voy a comprarme un carro o una camioneta. Tengo la suerte de que mi compañero Agustín Marchesín (el arquero titular de Lanús) vive en el mismo edificio, así que me voy con él al entrenamiento.

-La gente se desespera con el tránsito, que es mucho más benigno que el de Caracas...
-Tienen menos paciencia que nosotros, estamos acostumbrados a ese tipo de tránsito pesado que no corre. Acá en los peajes apenas demoran ya están tocando bocina; el venezolano es mucho más apaciguado en ese sentido. Capaz que tienen que vivir una experiencia diferente para valorar lo que tienen.

-Se refleja también con el hincha, que es poco tolerante, aunque da mucho afecto. ¿Lo percibe así?
-Como todo, tiene sus pros y sus contras. Acá el fútbol es mucho de resultados, creo que Lanús escapa a esa realidad. A pesar de que arrastra una gente importante al estadio, la gente del sur, no se percibe esa presión externa. Llegué en un buen momento del club, pero he vivido en Central y Olimpo realidades diferentes. Hoy vivo el fútbol de otra manera, lo gozo más. Es un club muy organizado, muy serio, que paga al día, lo que es difícil de ver en el fútbol sudamericano, es un modelo y creo que de aquí a 10 o 15 años va a marcar pauta.

-¿Qué cosas extraña?
-Adonde voy siempre me llevo mi bolsita de harina pan. No extraño la arepa porque la tengo en casa, extraño los quesos. Es difícil conseguir quesos del sabor de los de Venezuela. Siempre se extrañan la familia, los amigos, la cotidianeidad de estar en casa, compartir con mis hermanos, con mi perro. Tengo cuatro años por fuera, sacando los seis meses que estuve en Puerto La Cruz, que termina siendo fuera de tu casa también. Con la tecnología puedes tener esa proximidad y mantenerte en contacto diario con tu gente.

-¿Lee lo que se dice de usted en Venezuela?
-Soy de poco leer diarios deportivos, más me lo transmite mi padre, que es comunicador social. Le digo que trate de no contarme esas cosas, ni buenas ni malas, porque a mí no me afectan, pero a él sí. Es la repercusión que tiene este medio, no estás metido en una oficina. Uno sabe que está expuesto a este tipo de cosas.

-¿Sigue siempre pendiente de la tecnología?
-Mi novia me dice que soy el “chico Mac”, tengo una obsesión con todo lo que sea de esa marca. Trato de mantenerme al día, me entusiasma mucho. La mayoría de mis compañeros argentinos son más de juegos de mesa; si yo tengo una computadora, soy feliz. No me llaman la atención los juegos de azar, no me gustan los casinos, siempre trato de seguir el tema tecnológico. Genera un gasto importante, pero no es un vicio.

-Es conocida su comunicación por twitter. ¿Para qué más usa la tecnología?
-Uso el twitter como informativo, escribo del fútbol venezolano, de los países donde he estado, para que los seguidores vean cuál es mi realidad, los resultados, cómo se toma un partido. También tengo Instagram, para que vean el lado humano. Tengo una página web (www.oswaldovizcarrondo.com), trato de interesarme en el fútbol moderno, que no es solamente la cancha, y la parte 2.0, como le dicen a compartir la información en la Web. También me gusta ver películas, descargo muchas para que laa concentraciones pasen más rápido. Me como cualquier película, no soy muy exigente a la hora de verlas, pero sí para valorarlas o criticarlas.

-¿Mira muchos partidos?
-Veo poco fútbol, soy más de programas de televisión, de ir al cine. A los rivales trato de verlos. Es parte del uso que le doy a internet, busco las características de los delanteros. Conozco bastante bien el medio argentino, pero youtube siempre sirve para refrescarlos.

-Con tanta tecnología, ¿cómo es el contacto con los compañeros de la Vinotinto?
-Tenemos un grupo como selección en los blackberries y tratamos de hablar entre nosotros para mantenernos al día, sin esa distancia. Es importante para los logros a nivel colectivo, con la ilusión que tenemos de ir al Mundial.

-Lanús es un club que se menciona como ejemplo para la formación de jugadores. ¿Se pueden tomar ideas para Venezuela?-Es una de las cosas positivas que vi en el club. Hay jugadores de provincia y también de Buenos Aires que estudian dentro de las instalaciones. Eso te genera también identificación con el club, además de la afición a nivel de familia. Lo viven permanentemente, son cosas envidiables. Esto le va a dar rédito. A los jugadores del primer equipo los obligan a que terminen el bachillerato. Eso ayuda a ser mejor, a expresarte mucho mejor, a tener más liderazgo. Si no, te va a costar un poco más.

-¿Le piden cosas diferentes en el juego?
-Es un club que se ha caracterizado por tener buen pie. Uno tiene que adentrarse a esa realidad porque hay una calidad técnica impresionante. Te permite jugar un fútbol mucho más vistoso; eso no te va a asegurar resultados, pero tienes muchas más probabilidades de lograrlos. Tengo que tratar de salir con pelota limpia desde el fondo. Yo tengo otro tipo de cualidades, más de pase largo, de buenos cambios de frente, pero tampoco tengo mala técnica para salir a ras del piso. Estoy poniendo mucho énfasis para mejorar en la parte individual.

-Es curioso tener como técnicos a dos mellizos casi idénticos (Guillermo Barros Schelotto es su entrenador y su hermano Gustavo el asistente). ¿Cómo le resulta?-Tuve a Gustavo en Olimpia de Paraguay. El hermano todavía estaba activo, jugaba en Columbus Crew con Alejandro Moreno, tenían la idea de hacer una dupla técnica. Cuando te acostumbras, ves las diferencias: cómo hablan, los rasgos son un poco diferentes, el corte de cabello también. Lo importante es que hacen relucir la calidad que tienen como personas y eso evidencia que tuvieron carreras muy prósperas.

-Muchos jóvenes de la selección se están yendo al exterior, muchas veces desprotegidos. ¿Qué es importante que les digan los que tienen más experiencia?-Eso siempre me ha preocupado, cuando salí no tenía la experiencia a nivel de contratos. Los jugadores de cierto recorrido tenemos que hablar para que no se aprovechen de ellos. Muchos representantes se aprovecharon de la situación del jugador venezolano, de la poca lectura que tiene de la realidad de las transferencias. Hoy en día ha cambiado, hay agentes Fifa en Venezuela que tienen otro tipo de intenciones, que no son de sacar ventaja sino sacar a relucir la categoría del jugador. Hoy tengo oportunidad de estar en la Selección con jóvenes que tienen una proyección importante, caso Alexander González o Josef Martínez, que están en Europa. Les digo que es una situación muy privilegiada. Eso indica que estamos haciendo muy bien las cosas afuera, que vamos abriendo camino y se están dando resultados con la Selección. Los frutos de lo que estamos sembrando los van a recoger otras generaciones y va a haber venezolanos en los primeros equipos de Europa.

-Los que salen hoy ya saben que si no son 100% profesionales, vuelven enseguida.-Lo que nos marca diferencia a nivel de selección es la parte profesional. Yo estuve en Colombia y la calidad técnica del jugador colombiano escapa de cualquier fútbol de cualquier país, se asemeja al brasileño. Pero el manejo del día a día de ellos es diferente, muchos no se cuidan fuera de la cancha. En la selección nuestra todos son profesionales, se cuidan, se desenvuelven bien con los medios. Ese tipo de cosas siempre marcan diferencias y van a dar éxito, ojalá que a corto plazo. Y es un reflejo para los que vienen desde abajo sobre cómo tienen que manejarse.

-La suspensión cuando se acumulan dos tarjetas amarillas parece inevitable para un defensor. ¿Cómo fue cuando lo amonestaron con Paraguay y sabía que no iba a poder estar con Ecuador?-Por segundos te escapas un poco de la concentración del juego, porque sabes que te vas a perder el próximo partido y uno siempre quiere estar. Pero también me quedo tranquilo, luego de la calentura, porque los compañeros lo pueden hacer igual o mejor que yo. Se ha demostrado que no dependemos de una individualidad, sino de un colectivo. Han salido jugadores que para los medios y los aficionados eran inamovibles y el equipo ha conseguido resultados. No contamos con Tomás Rincón y Fernando Amorebieta, que eran importantes para nuestro sistema, y los que entraron lo hicieron de una buena manera. Eso muestra que ninguno se puede relajar, que es una competencia interna que te va a exigir día a día y eso va a hacer que cada uno mejore en su posición.

-¿Cómo va a vivir los días alrededor de ese juego con Ecuador a 5 mil kilómetros de distancia?-Como si estuviera adentro. Sabemos que tenemos que ganar los partidos dentro de la casa; lo hemos hecho, salvo con Chile, que en los últimos minutos lastimosamente se nos fue de las manos. Gracias a Dios esos puntos perdidos los recuperamos en Asunción, pero este próximo partido con un rival directo hay que ganarlo como sea. Esa presión la vivimos en la Copa América. Luego del empate con Brasil sabíamos que en la segunda fecha nos teníamos que jugar a muerte con Ecuador y fue una semana que se nos hizo eterna. Casi nadie dormía, son cosas que la gente no ve, pero es una presión que hoy también la tenemos, a sabiendas que cualquiera de las dos selecciones que gane va a tener una potencialidad muy buena para colocarse mucho mejor. Siempre lo importante es que el equipo traslade eso dentro de la cancha.

-Contaba en la Copa América que Rey aún de suplente era un apoyo grande. Ahora que usted no podrá estar dentro de la cancha, ¿qué les va a transmitir a sus compañeros?-A la distancia siempre se complica. Rey tuvo oportunidad de compartir camerino con nosotros y transmitirnos lo que fueron sus experiencias en otras Copas. Tuvimos un ciclo muy largo juntos en el Caracas, siempre fue el jugador referente en esa posición. A la distancia trataré de mantenerme comunicado los días previos, mostrándoles mi apoyo y que se enfoquen en el objetivo. No se nos pueden escapar de las manos esos tres puntos en casa, hay que valorarlos como si fueran oro.

-¿Lo va a ver solo o con amigos?-Con mi novia. Ella ya sabe que no tiene que emitir muchos comentarios al respecto (risas), tiene que tratar de ver su partido bien calladita. Pero ella es venezolana y, al fin y al cabo, también le hierve la sangre por su selección; ya tiene experiencia de cómo manejarse en ese sentido. Yo lo viviré de otra forma, no con rabia ni criticando a ningún compañero, todo lo contrario, tratando de mandar buenas energías y vibras.

-¿Cómo ve ahora el panorama para clasificar al Mundial?
-Nos volvimos a meter en carrera. Nos tenía preocupados. Antes con 25 puntos clasificabas, hoy la cantidad es menor porque hay 6 puntos menos en disputa. Si hacemos los 15 de la segunda vuelta de la Eliminatoria anterior estamos adentro del Mundial, pero fue una segunda vuelta muy buena. Sería una buena cantidad de puntos para entrar más arriba del quinto. Tenemos cinco partidos en casa que hay que tomarlos como finales.

-¿Y qué le dicen sus compañeros de Lanús sobre la Vinotinto?
-Están atentos, ellos saben que tenemos una muy buena selección, con muy buenas individualidades pero predominando lo colectivo, siempre tratando de recalcarte que Venezuela ha progresado muchísimo. Yo lo veo distinto, pasó mucho tiempo ya de haber progresado, de obtener resultados y estamos en otra etapa. Hemos crecido a pasos agigantados, es una realidad y mientras mantengamos ese ritmo de evolución, ojalá tengamos nuestro primer Mundial.

Se terminó el agua caliente y toca preparar la segunda ronda. Es una buena noticia que en el sur de Brasil también se toma mate.