“Fernando era un bebé guapete”: María Mardaras, madre de Fernando Amorebieta


Fernando Amorebieta es el del centro, acompañado por su madre y sus hermanos. Cortesía María Mardaras
Pisar tierra firme y ver alrededor: volver al lugar que lo acobijó, que lo recibió al nacer. Pasaron 24 años desde que, en los brazos de su madre, dejó Venezuela. En aquel entonces era un muchachito rubio, que balbuceaba sus primeras palabras.

Hoy, Fernando Amorebieta Mardaras es una torre de 1,92 metros, uno de los defensores más temidos en España y buena parte de Europa. Un tipo que mete miedo. 

“Vivíamos en Orlando, Florida, y le ofrecieron un trabajo a mi exmarido, entonces mi marido, el padre de la criatura, en Magefesa”. La palabra es de María Pilar Mardaras, madre del recio zaguero vinotinto, en una conversación con PANORAMA, vía telefónica desde Bilbao. “Llegamos a Cantaura, estado Anzoátegui, estando embarazada de mi primer niño. Nos fuimos a vivir allá y nos quedamos allí”.


María Pilar estaba casada con Víctor Amorebieta. Llegaron, vía Maiquetía, hacia Cantaura, en 1981. En aquel entonces, la pequeña población ubicada en el centro del estado Anzoátegui no contaba con más de 30 mil personas. 

Víctor jugaba pelota vasca en Orlando y en Tallahassee, en el norteamericano estado de Florida. Le ofrecieron trabajo como distribuidor de productos de cocina en Venezuela. Aceptó. 

“Allá no siguió jugando pelota vasca”, recordó María Pilar. Su primer hijo, Jon Kepa, nació poco después de llegado a Venezuela en el hospital local. Mientras, ella ayudaba a Víctor repartiendo  productos de Magefesa y atendiendo el hogar. 

Cuatro años más tarde, le tocaría abrir los ojos a Fernando, el segundo del matrimonio. “Era un bebé guapete, tenía muchos rizos, era rubito, rubito. Era muy alegre”. 

La vida transcurría con relativa calma en Cantaura. “El clima muy bueno, me gustó mucho el clima, y la gente era muy maja allí. Teníamos buenos vecinos (…) Vivíamos cerca de la avenida Simón Bolívar. Era un chalecito”. 

Fernando es el de la izquierda, con sus hermanos Jon Kepa y Ana, y su madre María. Cortesía María Mardaras
“Estaba muy a gusto, estuve seis años y medio, casi siete. Bien, muy contenta”, apunta la madre del defensor, que en 1987 completó su familia con Ana, su tercera hija, también nacida en Cantaura.
“Tuve los tres hijos allí y me vine sola para acá”. La aventura en Venezuela duró seis años. Regresaría al País Vasco, donde se establecieron en Iurreta. 

 “Desde niño jugaba fútbol. En el colegio donde estuvo, en Iurreta, jugaba de portero”, rememora María Pilar, con voz cantarina, alegre. “Después lo cambiaron a ser jugador, accedió y se puso a jugar, tenía seis-siete años. Tenía mucha vista para las jugadas, jugaba muy bien. Vino un ojeador, le vio y lo llevó a la cantera de Lezama. Le tomaron con 10-11 años, y hasta ahora”.

María Pilar y Víctor se divorciaron hace 20 años. Hoy, ella vive en Bilbao con sus tres hijos, mientras que el antiguo pelotari lo hace en Eibar. Tiene otro hijo, producto de otra relación.

 Con el paso del tiempo, el pequeño Fernando fue creciendo de la mano de María Pilar. Hoy es un gigante que está a tiro de hacer historia con el Athletic de Bilbao, donde disputará, mañana, la final de la Europa League contra el Atlético de Madrid. 

Para su madre, Amorebieta es “bastante alegre, con su manera de vivir. Con 27 años, como todos los chicos de hoy día. Muy humilde, se acuerda mucho de sus padres, es muy atento con su hermana y su hermano. Muy familiar”.

No olvida su origen venezolano y el tiempo que vivió en el que fue su país por seis años. “Ya me gustaría que me invitaran a Venezuela otra vez, para volver a ver Cantaura, ver cómo va todo”. 

Quien quita que lo haga para gritar algún gol de la Vinotinto. Como el del 11 de octubre de 2011 contra Argentina, cuando su muchacho, con un gol, terminó de ganarse el corazón de todo un país. Esa Venezuela que mañana sentirá, como una batalla propia, la final del Athletic del “rubito” Amorebieta contra el Atlético.


“Tenía mucha ilusión por ir con Venezuela”
“Desde que llegó a Venezuela, ha crecido”, reconoce la orgullosa María Pilar Mardaras, hablando sobre el accionar futbolístico de su hijo, Fernando Amorebieta. “Incluso aquí ha llegado a meter goles. Lo veo más puesto. Ha crecido como persona y como jugador”.

En 2008 comenzaron los contactos entre la Federación Venezolana de Fútbol, con el seleccionador César Farías como principal motor, y el jugador del Athletic de Bilbao, que disputó partidos con las selecciones juveniles de España. 

Primero hubo dudas, presiones por parte de directivos y entrenadores del club vasco: no les convenían los agotadores viajes entre Suramérica y España. Pero luego, Fernando pudo decidir en paz. Y se decantó por la Vinotinto. 

“Para él siempre era una alternativa buena. Tenía mucha ilusión por ir con Venezuela”, afirmó a PANORAMA Jon Kepa Amorebieta, hermano mayor del defensor. “Nosotros le apoyamos en todo. Le gustaba la opción, lo apoyamos y bien, estábamos con él. Igual no lo habían llamado con España, no le dieron la opción”. 

Recalca la palabra su madre, María Pilar: “En su día se le dijo que si la selección española no le llamaba, que hiciera como él pensara, lo mejor. Decidió y estuvimos conformes. La verdad es así”.
En su retina quedó la imagen del cabezazo y el gol contra Argentina en Puerto La Cruz, el histórico 1-0 por las eliminatorias a Brasil 2014. 

“Lo vi en la tele, no fui a Venezuela, me hubiese gustado ir a verlo”, señala Jon Kepa. “La verdad sea dicha, fue bastante impactante. Venezuela no ha tenido muchas opciones para estar allí arriba, por lo que yo conozco. Para Fernando ha sido muy impactante por el ambiente, por el gol. Ganarle a Argentina ha sido para vosotros muy ilusionante, a mí me llenó mucho, me impactó mucho”. 

María Pilar no lo vio en vivo, pero sí por Youtube. Y no una vez: cientas. “Le ha quedado bastante marcado el gol. Recuerdo que una vez llegó a Madrid y le saludaban, le decían ‘venezolano, venezolano”.

Para Jon Kepa también es  motivo de orgullo que su hermano menor pueda ser la “pesadilla” del mejor jugador del mundo: Lionel Messi. Tanto contra la selección argentina como en los partidos contra el Barcelona, a Fernando “se le ha dado muy bien contra Messi, siempre. Es un gran jugador, pero (Fernando) le tiene cogida la medida”.

“Está muy protegido, muy ilusionado, muy contento”, remacha Jon Kepa. “Solo queríamos lo mejor para él, y la gente (en Venezuela) está muy contenta. Es lo importante. Si mi hermano les puede aportar todo, y más, es importante”.