El auténtico galáctico, perfil sobre Raúl

Éste es un perfil sobre Raúl González Blanco, publicado en ocasión de los 15 años de su debut con el Real Madrid,  en octubre de 2009. Este lunes se despidió del Real Madrid. 



Encarnación del escudo del Real Madrid, perfecto caballero de Castilla, heredero del Cid Campeador, muestra del espíritu del ser merengue... La letanía para definir al español Raúl González Blanco es larga y, al parecer, se extenderá con cada año que le quede vestido de blanco. En crisis como la sufrida el martes, después de la humillante derrota blanca 4-0 frente al Alcorcón, de la segunda B española, en la Copa del Rey, el primero que levanta la voz es el ídolo, que hoy celebra (si alcanza el ánimo) quince años de su debut en primera división.

“Nos han dado una lección de humildad”, afirmó, apesadumbrado, el crack. “Pido perdón a los madridistas, ya que no se merecen esto por la historia del club”, agregó.

Estadio La Romareda, 1994. El argentino Jorge Valdano, hoy director deportivo y, en ese entonces, a la cabeza del Madrid, le dio su voto de confianza al zurdito de 17 años. El partido era contra el Zaragoza.

Titular y jugando los 90 minutos con gran aplomo, rodeado de jugadores como Francisco Buyo, Fernando Hierro, Michael Laudrup, Fernando Redondo e Iván Zamorano, el muchacho de la colonia residencial Marconi empezó su leyenda.

“Diviértete”. Las palabras de Valdano al casi adolescente, justo antes de salir al campo, le inflaron el pecho al flacuchento.

Comenzaron los primeros pincelazos. Una internada en el área, su primer recorte de extraterrestre y, desde el suelo, con toda la portería vacía, remató muy arriba. Tuvo un par de ocasiones erradas más y un pase gol al chileno Zamorano.

Final: Zaragoza 3-2 Madrid. Raúl marcaría una semana después, el 5 de noviembre de 1994, en el derbi contra el Atlético de Madrid, triunfo blanco por 4-2.

Aparecía el cazador de goles, maestro del instinto, el de la zurda letal, oportunista y resolutivo.

Hoy, quince años después, sigue aumentando su pedestal. Han pasado tantos delanteros en el Madrid, grandes ídolos, desde Zamorano hasta el brasileño Ronaldo, y cracks de los que llaman “galácticos”, como Kaká y Cristiano Ronaldo...

Y sin embargo, siempre está Raúl. Cuando el equipo está en el apremio más hondo, en la premura, con el fango hasta las rodillas, aparece una delicadeza del “Ángel” para poner a delirar a los suyos.

Los mejores momentos: muchos. El primer gol, en el Santiago Bernabéu; la séptima, octava y novena copas europeas del Madrid, la mandada a callar al Camp Nou del clásico contra el Barcelona el 13 de octubre de 1999, la Liga del 2007, luego de tres años de sequía...

“Pertenecer a la historia del Real Madrid es algo muy grande, y el número siete tiene mucha tradición”, recordó, durante la entrega del premio Marca Leyenda, de 2009.

Aunque ya no cuente para la selección española, desde que Luis Aragonés decidió dejarlo fuera del plantel que ganó la Euro 2008, y que críticos como el ex seleccionador brasileño Luiz Felipe Scolari hayan dejado perlas como “Raúl es el verdadero problema del Real Madrid”, llamándolo “dueño del vestuario”, el genio blanco siempre tiene la última palabra.

Se ganó el respeto de sus compañeros, de sus rivales y de toda la familia del fútbol. El argentino Diego Armando Maradona le dedica un par de líneas en su autobiografía, Yo soy el Diego: “Tiene clase. Valdano lo hizo debutar de pibito pibito, y él se puso el equipo, ¡el Real Madrid, nada menos!, al hombro”.

Zamorano, su compañero en la delantera, tuvo sus palabras para el ídolo. “A Raúl hace tiempo lo quieren jubilar, pero creo que hay que hacerle un contrato de por vida (...) Al ‘viejito’ Raúl hay que hacerle un monumento al lado del Bernabéu con Di Stéfano, Juanito, Zoco...”, afirmó el chileno esta semana, en una visita a la capital de España.

Jordi Archs, periodista del diario catalán El Mundo Deportivo, dio a PANORAMA la opinión general del barcelonismo sobre el merengue: “Es un jugador que, pese a la rivalidad, nunca ha hablado mal de la institución ni del equipo catalán. No llega al nivel de respeto que la afición culé le tenía a Butragueño.

Pero cada vez que marca un gol provoca una reacción de repulsa lógica que no esconde un punto de admiración. (El público catalán dice) ‘Siempre marca’... y ponle el insulto que quieras”.

Seis ligas nacionales, tres ligas de Campeones, tres supercopas de España y una de Europa, dos intercontinentales, dos trofeos Pichichi al mejor anotador, 322 goles y 713 partidos después, le siguen dando la razón a Raúl, el auténtico galáctico.

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