Luis Mendoza: "Tenemos 50 años de atraso frente a Colombia"

Durante un tiempo, Luis Mendoza fue el terror de Colombia. Para la televisión apenas nacía el fútbol, las transmisiones radiales eran reducidas y las notas en periódicos no contaban con imágenes del partido anterior. Poca difusión había.

Pero cómo sufría la tricolor –con experiencia mundialista, con jugadores de renombre, con una liga de peso- cuando jugaba contra Venezuela y el que llevaba las riendas en el campo era “Mendocita”. Caraqueño, de menos de 1,70, físicamente endeble, pero un demonio con la pelota al pie. Y, por encima de todo, un líder.

“Yo era el motor del equipo porque me ponían a jugar de diez, armaba pero volvía. Me sacrificaba mucho”, recuerda el antiguo mediocampista, en una conversación con PANORAMA.

Y en los tiempos en los que la regla era jugar con extranjeros y tener a un criollo era un “lastre” -el duro e injusto juicio de los dirigentes de entonces-, Mendoza destacaba, se abría espacios no solo en el plantel, sino en el once titular con el diez en la espalda.

Nació en la capital venezolana el 21 de junio de 1945. Jugó en Banco Agrícola y Pecuario, debutando a los 15 años de edad. Pasó luego por Deportivo Italia, Deportivo Galicia, Estudiantes de Mérida, Portuguesa y Caracas FC: su actividad como profesional abarcó desde 1961 hasta 1986.

Con la Vinotinto, jugó las eliminatorias de 1966 y 1970, además de las copas América de 1967 –entonces Campeonato Suramericano-, 1975 y 1979.

“Antes se jugaba con 18 importados –en los clubes-, con el entrenador de otro país. Ahorita es cuando está cambiando todo eso, con más técnicos venezolanos. El fútbol venezolano siempre fue despreciado por las colonias, que eran los que tenían los equipos en mi época”, recordó “Mendocita”, locuaz, irreverente, como en sus tiempos de jugador.

La selección nacional no escapaba de esta situación. Los futbolistas nacionalizados estaban a la orden del día. “Al venezolano lo mandaban a jugar béisbol. Siempre hemos estado con esa espada en el cuello”, lanzó el diez.

Así nació su pasión por el balompié: “Yo era un ‘fiebrúo’, me la pasaba en un campo de fútbol, en el Don Bosco. Cuando jugaba con el Deportivo Italia entrenábamos dos o tres veces a la semana, y antes menos. Uno se preparaba jugando caimaneras, fugándose de clases para ir a jugar fútbol. Conmigo era así”.

Dos futbolistas destaca Mendoza como los mejores del país. Coincidió con ellos en clubes y selección.

“El mejor jugador de Venezuela era Alí ‘El Cholito’ Tovar. Se lo querían llevar a Italia o España, pero prefirió quedarse aquí, porque era clase media, estudiaba ingeniería. Yo jugué con él en el Banco Agrícola y Pecuario y luego en la selección, cuando jugamos los Bolivarianos”, disparó primero. Y en la Vinotinto, “teníamos el mejor lateral derecho, el que catapultó a los laterales hacia el frente, que era David Mota. Era mediocampista, muy técnico, pero como era venezolano lo ponían de lateral”.

¿Con quién se podría comparar Mendoza en la actualidad? “Hay varios con los que me identifico, como el chamo del Atlético Nacional, (“El Lobo” Alejandro) Guerra. Es un jugadorazo. Medio, armador, ve el fútbol arriba de una silla, viendo a quién se la va a dar. Pierde pocas pelotas y las que entrega son medio gol. Yo era así”. 



Mendoza condujo a los criollos a resultados positivos contra Colombia, rival de esta tarde en el estadio Metropolitano de Barranquilla, por la séptima fecha del premundial Rusia 2018. El primero fue el empate a uno por las eliminatorias de 1970 (3 de agosto de 1969), en el estadio Olímpico de Caracas.

El capitalino abrió el marcador al 55, igualando Tamayo al 61.

Contaba la escuadra colombiana –que tenía los galones de haber jugado el Mundial de Chile 1962, sacando un empate a cuatro con la Unión Soviética- con jugadores de alto nivel, como el habilidoso Willington Ortiz.

“Hay una rivalidad que dura solo 90 minutos”, sentencia el viejo mediocampista. “Yo jugué con Willington Ortiz en el partido entre la selección de América y el Real Madrid, jugué juveniles y partidos de mayores. Mucha calidad. Le puse un gol a Ortiz que lo anuló el gallego Llobregat, que era fanático del Real Madrid. Ese día perdimos 2-1 en el estadio Olímpico”.

“Era parejo el fútbol entre venezolanos y colombianos en aquellos tiempos. En el Suramericano les empatamos en Bogotá, hicimos una buena actuación. Luego, en el preolímpico de Moscú. Con Colombia siempre fue parejo. Ellos bromeaban diciendo que nosotros solo le poníamos contra Colombia”, recuerda Mendoza.

En 1972 Venezuela consiguió, de la mano del crack, el primer triunfo sobre Colombia. Ocurrió en el estadio Olímpico de Caracas, 2-1. Anotaron Iván García al 33 y Mendoza al 54, remontando la diana inicial de Brand al 26.

Pero a pesar de los resultados, al cuadro colombiano siempre se le dieron los mayores éxitos. Además de haber ido a Chile 62, participó luego en los mundiales de Italia 1990, Estados Unidos 1994, Francia 1998, y Brasil 2014.

Venezuela aún no llega a la máxima cita.

El torneo local está mucho mejor establecido que el venezolano. Los clubes cafeteros han alcanzado tres títulos, dos de Atlético Nacional y uno de Once Caldas. Los criollos: nada.

“El fútbol colombiano lo hicieron los colombianos”, resalta Mendoza. “Cuando ‘El Dorado’, época en la que trajeron jugadores de todas partes del mundo (años 50), incluyendo a Alfredo Di Stéfano desde Argentina, aprendieron de todos esos grandes futbolistas. Nosotros tenemos 50 años de atraso frente a Colombia, jugamos copas Libertadores y eliminatorias cuando ellos ya habían hecho la primaria y la secundaria. Nos perjudicó sobremanera, aunque sacáramos jugadores”.

Venezuela en las eliminatorias de 1970. Foto de Jesús Garcia Regalado

El desorden existente en el fútbol venezolano lo plasma el antiguo volante en una anécdota: “Nosotros empatamos con Brasil en un primer tiempo 0-0 (eliminatorias al Mundial de 1970, Caracas), pero pasó algo curioso: en el entretiempo el mismo entrenador dejó entrar gente con cerveza y pinchos al camerino, en el segundo tiempo nos hicieron cinco goles. Ese partido fue de tú a tú hasta que no nos dieron las piernas. Ante nosotros teníamos a Pelé, Gerson, Jairzinho… Nosotros éramos unos venados, recién nacidos en el fútbol”.

Recalca: “El fútbol en Venezuela siempre fue despreciado y esos 50 años todavía nos están dando en la cabeza. Esos 50 años de atraso repercuten demasiado”.

El balompié venezolano, en la actualidad, es una montaña rusa para Mendoza. Lo principal son las hazañas, pero la organización sigue lejos de ser la deseada.

“No puede ser que estemos llamando (a la Vinotinto) jugadores que no sienten al país, como pasó con futbolistas a los que se le hicieron pagos extra, que llamaron y luego se hicieron expulsar en partidos clave, con una entrada de cobarde, pisándole la rodilla al tipo en el suelo”, remató el caraqueño, en una clara alusión a Fernando Amorebieta.

Sobre la salida de Noel Sanvicente de la selección venezolana, atribuye buena parte de las dificultades a los dirigentes de la Federación Venezolana de Fútbol. “Pienso que hubo directivos en contra de él desde hace rato. Antes de poner a César Farías (seleccionador entre 2008 y 2013) ya decía un directivo ‘si viene ese negro, renuncio’. Yo se la bateé en la cara. Fui el único en la mesa en votar por él en aquel momento. Se comió las verdes en el fútbol venezolano (…) Luego los resultados no se dieron, hubo mucha contra cuando él escogía jugadores”.

Hoy, aunque Venezuela es última en el premundial Rusia 2018, con Rafael Dudamel se muestra otra cosa. Los resultados comenzaron a aparecer en la Copa América Centenario, en la que avanzaron a cuartos de final. Este jueves, contra Colombia, inicia “una nueva eliminatoria”, para el país, como proclama el actual timonel.

“Le deseo todo lo mejor del mundo a Dudamel, porque queremos a la Vinotinto desde niños”, comenta Mendoza, sin ahondar en elogios para el exarquero nacional, con el que tiene sus diferencias. “La selección todavía tiene partidos para subir el ambiente y poder lograr ir a un Mundial”.